Domingo 17 de septiembre del 2006 La Caja

Un tiempo electoral y dos tiempos mediáticos

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La cobertura electoral en pantalla tiene dos vertientes centrales: las entrevistas, paneles y programas especiales donde los candidatos exponen sus proyectos y hay un cierto nivel de cuestionamiento a los políticos. La segunda es el seguimiento de las actividades proselitistas de los candidatos con imágenes que se repiten, sesgos que se perfilan y polémicas que se levantan. ¿Se piensa en las necesidades de información del ciudadano o todo es parte de una rutina que se repite cada cuatro años?

Una campaña donde predominan los insultos sobre las propuestas, dicen en Ecuavisa. En efecto, en nuestros televisores aparece Rafael Correa atacando a León Febres-Cordero. El candidato socialcristiano a diputado diciendo que “Correa está enamorado de mí”. Fernando Rosero graduando a Correa de “copión”. Otros líderes socialcristianos como Alfonso Harb y Pascual del Cioppo calificando a Correa de “comunista” y “extremista de izquierda”. Luis Villacís, en cambio, anunciando que Correa es el que prepara el fraude complotado con la Embajada de los EE.UU.

Mediáticamente, la campaña ha girado en torno al candidato de la Alianza PAÍS. ¿Alguien quiere una explicación de su crecimiento? No es que exista una confabulación o clara intención de los medios audiovisuales del país a su favor, sino que ha logrado atraer la atención sobre sí mismo de sus contendores y de las cámaras. Lo hace sin ningún tipo de sutilezas. Como en el caso de su denuncia de que se puede estar preparando un fraude.

La declaración la hace desde Washington a Ecuavisa y el sustento es que “el Tribunal Supremo Electoral es una sucursal de Partido Social Cristiano” y,  lo más importante,  que el nuevo Ministro de Defensa fue jefe de la Casa Militar durante el gobierno de León Febres-Cordero.
Estas declaraciones las hace el mismo día en que el flamante afiliado roldosista y ex presidente del TSE, Nicanor Moscoso, también aparece en ‘Contacto Directo’ denunciando la posibilidad de un fraude.

La denuncia de Correa causa revuelo. Esa misma tarde, los periodistas tratan de arrancarle unas palabras a Febres-Cordero, quien responde lo de la “atracción fatal” y el “enamoramiento” de Correa. Hay un comunicado de las FF.AA. negando cualquier posibilidad de fraude, pero al tercer día ya se ha convertido en la consulta de Ecuavisa: “¿Cree usted que se prepara un fraude electoral?”.

Se lo  busca a Rafael Correa y se lo capta desayunando. “¿Qué pruebas tiene de que se prepara un fraude?”, pregunta Lenin Artieda. “Hay indicios”, responde. “Indicios no son pruebas”, replica el periodista. Sin embargo, la misma pregunta se le puede aplicar a ‘Contacto Directo’: ¿Cómo es eso de dar tanta fuerza a una denuncia tan grave y luego pedir pruebas? O, ¿por qué elevan a rango de consulta pública una denuncia sin tener pruebas?

El episodio registra una tendencia: en las coberturas diarias de las elecciones no existen estrategias periodísticas que ayuden a entender qué tipo de campañas, con qué mensajes y bajo qué conceptos (si existen, claro) están poniendo en juego los candidatos. Todo lo contrario, las coberturas diarias son un campo abonado para la frivolidad, el sesgo e incluso seguir en la farandulización de lo político.

Citamos en un artículo anterior a Jerry Hagstrom, periodista estadounidense. En su charla electrónica, el experto contó que en Estados Unidos los medios de comunicación actúan como intermediarios entre los votantes y los candidatos. “Los votantes pueden asistir a eventos de campaña y hacer preguntas, pero los medios informan más ampliamente lo que los grupos de votantes preguntan a los candidatos y lo que ellos responden”.

“La impresión del candidato en general es lo más importante para el votante al momento de tomar la decisión acerca de por quién votar”, dijo Hagstrom, de modo que la labor del periodista es evaluar todos los aspectos del historial del candidato y añadió que en las campañas presidenciales de Estados Unidos las organizaciones de noticias asignan periodistas para que viajen con el candidato. Esto le permite al periodista obtener un conocimiento detallado del candidato y –si el candidato gana– el reportero será probablemente asignado a cubrir al ganador en la Casa Blanca, dijo Hagstrom.

De las democracias como la estadounidense no se debe tratar de adaptar las actitudes de sus líderes sino observar con atención las prácticas de los ciudadanos. En este caso vale la pena tomar el referente para preguntarnos si los medios audiovisuales ecuatorianos tienen esa práctica sana de “especializar” a sus reporteros en los líderes políticos. En otras palabras, en asignar periodistas específicos  para que hagan un seguimiento sistemático y exhaustivo de las campañas de los principales candidatos a la Presidencia.

Por lo que vemos en pantalla, parece ser que sucede algo muy distinto: se consulta al apuro la agenda del día del candidato, luego se manda un equipo de reporteros y camarógrafos para que registre brevemente algún acto proselitista o saque la declaración del día (con respecto a la polémica cotidiana, por supuesto) y luego… ¡a la próxima cobertura!

Eso contrasta con los espacios editoriales de entrevistas que proponen los mismos canales.

La Caja

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