- SEP. 16, 2006 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
“¡No se puede comerciar con la Virgencita de El Cisne!”. Emilio Regulez, párroco de la iglesia de San Lorenzo, escucha con gesto adusto la frase pronunciada a viva voz por una inmigrante ecuatoriana a los pies de la iglesia.
Regulez se negó a recibir la urna con la Churona porque no cabe en el templo.
Ayer, la Asociación Virgen de El Cisne, presidida por Carmen Ballagán, propuso a Regulez firmar un acuerdo para zanjar la polémica y lograr que la imagen, sin la alcancía, siga en la iglesia, en el barrio de Lavapiés.
En el documento, al que tuvo acceso EL UNIVERSO, se pide al párroco que “apoye y facilite los medios necesarios para el homenaje y fiestas en honor a la Santísima” y que el 50% de los donativos se destine a la parroquia y el otro 50% a la Asociación.
La entidad descarta donar la imagen al templo. Simplemente, reza el texto, “quedará en depósito”. Los donativos de las parroquias “que no son muchos, los administra la Iglesia, no una organización civil”, responde el sacerdote.
“En la alcancía del retablo se recogen los donativos para cinco santos; ¿cómo vamos a saber el dinero que han dejado los fieles para la Virgen?”, se cuestiona Regulez.
El sacerdote remitirá el documento al Obispado para que lo estudie.
Hasta ahora, dos parroquias ofrecieron a Ballagán recibir a la Churona con su urna. Tampoco descarta solicitar apoyo a la Embajada para trasladarla, provisionalmente, al Consulado. “El bar no es un lugar para ella”, insiste. La imagen de la Generala no ha desaparecido de la Iglesia, pues Regulez colocó un cuadro que le obsequió un ecuatoriano.