Miércoles 13 de septiembre del 2006 La Caja

Los engranajes de una máquina electoral

Se llama Kléver Loor y es una persona sencilla, demuestra ganas de ayudar y servir como ya no se encuentra en las grandes ciudades. Kléver es un típico votante de una bella población de la costa cuyo nombre es lo de menos porque lo que se describe en este artículo se reproduce con pocas variantes en casi todas partes.

Desgraciadamente, la vinculación descarada entre muchos medios audiovisuales y radiofónicos locales con quienes ejercen o pretenden el poder político, pierde todo límite y toda formalidad en tiempos de campaña.

Veamos ejemplos. Se difunden encuestas sobre las intenciones de voto locales. Nunca se menciona qué empresa hace la encuesta, ¿cuál es el tamaño de la muestra, la fecha en que se aplicó, bajo qué método? Se la difunde como rumor para con ello evitarse cualquier precisión engorrosa  o comprometedora. ¿Una omisión que a cualquiera le puede pasar? Puede ser, sino estuviera acompañada por la publicidad de los candidatos o listas que la encuesta da por ganadores.

Siguen declaraciones del locutor-propietario del medio tan desconcertantes como la siguiente: “A mí no me gusta patrocinar, a perdedores. Que lo sepan de una vez”. Esto a su vez es refrendado por su compañero de micrófono: “el talento cuesta y los candidatos deben comenzar a cotizar... A mí me preguntan por qué cobro tanto, y yo les digo: el talento cuesta”.

En la construcción de las redes del clientelismo político provinciales, las radios y los canales de televisión de alcance local son piezas esenciales del engranaje. La contratación de los locutores para animar los mítines de uno u otro candidato es parte de la máquina en funcionamiento, pero es quizás lo más “inofensivo”. Lo realmente gordo es la utilización del medio para construir plataformas políticas y tratar de destruir al adversario. O si  no, hay que revisar cuántos diputados y líderes políticos aparecen como propietarios de medios en provincias.

Por eso es posible escuchar lo siguiente. “Vote por M.C. de la lista X. Es el mejor”. Y a continuación entrevistar a M.C. con preguntas así: “Usted que ha sido un empresario exitoso y que ofrece poner todo su talento, ¿por qué decidió servir desde la política?”.

Bajo compromisos tan estrechos, ¿cómo se puede luego pedir cuentas a quienes ejercen el poder en las ciudades pequeñas, medianas e incluso grandes del país? Hay una responsabilidad enorme por parte de estos medios en convertir la democracia en un ejercicio a favor de ciudadanos como Kléver Loor y no en un asunto de complicidad con los poderosos de cada localidad.
La Caja

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