- SEP. 13, 2006 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
Gracias al amor sanador de Dios, mi mente y cuerpo son fuertes y resistentes.
CURACIÓN
No tenemos que esperar momentos de aparente enfermedad para abrir nuestras mentes y corazones al poder sanador de Dios. Nuestros espíritus, mentes y cuerpos se avivan a medida que reconocemos y afirmamos que la salud y la perfección son la voluntad de Dios para nosotros.
La curación puede tomar muchas formas. A menudo reconocemos la curación como una actividad que tiene lugar en nuestros cuerpos. Todos hemos observado y nos hemos maravillado de cómo una rodilla raspada o una cortadura en un dedo sana pronto y deja poca o ninguna señal de que una vez estuvo allí. La curación también tiene lugar en nuestras almas cuando estamos dispuestos a permitir que el amor divino haga su trabajo. Sanamos porque somos creaciones de Dios.
“‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Quiero, sé limpio’”
–Mateo 8:2-3