Apenas cientos de personas acudían este jueves en Washington a una protesta convocada por organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes, que busca presionar al Congreso para que apruebe una ley que podría legalizar a millones de indocumentados.
Poco más de un millar de manifestantes se congregaban en las cercanías del edificio del Capitolio, en una manifestación que se esperaba reuniera a decenas de miles y fuera uno de los puntos fuertes de la serie de protestas a nivel nacional que comenzó el viernes en Chicago.
Varios congresistas republicanos ya descartaron aprobar una ley que regularice la situación de más de 12 millones de indocumentados, en su mayoría mexicanos, antes de las elecciones legislativas de noviembre.
"Vengo a apoyar a mis compañeros y a la humanidad que lucha por una oportunidad como nuestros ancestros", le dijo Lina Álvarez, una joven maestra guatemalteca que llegó desde Boston para participar del evento.
A su alrededor, los manifestantes portaban carteles pidiendo "justicia para todos", mientras gritaban "Bush, escucha, estamos en la lucha".
Algunos desplegaron banderas de México y Estados Unidos, y hasta asomaba una imagen del guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara en un ambiente dónde había una presencia policial mínima.
"Estamos aquí para defender las familias de los trabajadores inmigrantes. Para defender la herencia de una nación fundada por inmigrantes", dijo a los manifestantes el veterano senador demócrata Ted Kennedy.
Algunos grupos aprovecharon la protesta para denunciar la supuesta forma deshumana con que son tratados más de 20.000 inmigrantes ilegales detenidos en las cárceles del país, quienes en muchos casos no tendrían acceso a atención médica ni a comunicaciones con sus familiares.
"Nosotros ya tenemos leyes muy represivas, pero ahora están proponiendo mecanismos aún más duros", dijo a periodistas Andrea Black, de la Red de Monitoreo de Detenciones.
Según Black, la creciente privatización del sistema carcelario estadounidense está haciendo que muchos de los inmigrantes sean tratados como prisioneros comunes.
"Ellos no son criminales, no pueden ser tratados de la misma manera", agregó.
ESCASA CONVOCATORIA
Pese a las expectativas de sus organizadores, los analistas no esperan que esta semana se repitan las masivas marchas de mayo, cuando los inmigrantes protagonizaron un boicot económico.
Las protestas de mayo fueron una respuesta a un proyecto de ley que aprobó la Cámara de Representantes, donde se propone un refuerzo de la seguridad fronteriza y la criminalización de la inmigración ilegal.
Luego de las manifestaciones y de un discurso televisivo del presidente George W. Bush pidiendo al Congreso una reforma amplia con un programa de trabajo temporal para los inmigrantes, el Senado aprobó por su lado un proyecto que podría dar un camino a la legalización a la mayoría de ellos.
Pero, si los congresistas no logran un acuerdo antes de fin de año para aprobar una norma común, ambos proyectos caducarán y el tema deberá volver a ser tratado en el 2007 por el nuevo Congreso que surgirá de las elecciones legislativas de noviembre.
Legisladores adelantaron que buscarán concentrarse sólo en aspectos de seguridad en la frontera con México hasta las elecciones de noviembre, evitando tocar temas polémicos como una legalización de indocumentados.