El Alcalde de Guayaquil en una acción digna de elogio, ha salido por los fueros de la ciudad al acusar a quienes paralizan un servicio público como la Metrovía. Ya es hora de que se cumpla la ley o haya alguien que la haga cumplir en nombre de la ciudadanía.
Sin embargo, los alcaldes tienen la obligación de actuar de la misma manera cuando se paralizan educación, salud, transporte, etcétera, acusando y pidiendo la aplicación de la ley para quienes en este sentido la infrinjan. Digo que tienen obligación, porque ellos fueron elegidos por el pueblo y son los llamados a defenderlo en todos los ámbitos, no solo cuando se obstruyan los servicios municipales sino el bienestar ciudadano que se trata de proporcionar con servicios públicos. La Constitución prohíbe su paralización bajo cualquier razón. Ojalá que mi pedido no sea como predicar en el desierto.
Ing. Agr. Daniel Toro Castro
Guayaquil
Es un hecho indiscutible que la Metrovía, con todos los problemas que supone la instalación de un sistema nuevo de transporte, está haciendo frente al manejo irresponsable que venía institucionalizando la mayoría de choferes de buses y colectivos en la ciudad.
Todo avance de la modernidad en cualquier área trae el desalojo de lo obsoleto, lo anacrónico, y como desarrollo positivo trae también una dosis de dolo, como toda herida que se trata de cauterizar. Por ello debe ser cuestionado el “guayaquileñismo” de quienes apoyen el desorden de los “quemallantas”, los “cierravías”, de los que estén por encima de la Constitución que prohíbe tales actos, y tratan de desprestigiar una obra que debe ser cívicamente resaltada.
Lcdo. Manuel Ojeda Fuentes
Guayaquil
La Metrovía ha comenzado a operar, pero como hasta la presente fecha no se ha construido la estación Las Banderas de la urbanización Santa Leonor, se ha dejado aislado a este sector de la ciudad al eliminar todas las líneas de buses que circulaban por la avenida Benjamín Rosales.
Solicitamos al Alcalde que se ponga en funcionamiento una línea “alimentadora”, ya que en este sector hay varias empresas donde laboran cientos de personas, y además los habitantes no tienen otra alternativa que caminar hasta la estación “Base Naval” que está muy lejos de la ciudadela.
Juan Hojas
Guayaquil
La Metrovía es lo más humillante al pueblo. Parece que vamos enlatados, no hay dónde sentarse, dónde agarrarnos; no pensaron que las personas ecuatorianas somos de estatura pequeña y no alcanzamos la altura que tienen las agarraderas de estos buses.
Es muy difícil transportarme: debo subirme a un bus “alimentador” para llegar a la Terminal y ahí tomar la Metrovía para pasar nuevamente por donde ya pasé en el vehículo “alimentador”; hasta entonces ya he perdido tiempo. Quisiera que el Alcalde viajara como un usuario más, luego de estar ocho horas parado en un trabajo, coger un bus donde también se va parado, luego bajarse y coger el carro “alimentador”; complicado. A este proyecto le faltó estudio para en realidad decir que es un transporte digno y parecernos a las grandes ciudades de otros países.
Martha Tomalá
Guayaquil