El Ministerio de Salud no cuenta con unidad de quemados en Tungurahua y Cotopaxi, donde hay volcanes activos; tampoco en Esmeraldas, donde existe una refinería y las terminales de gas y de petróleo.
Una ambulancia de la Cruz Roja con una persona con quemaduras de segundo grado da vueltas por los alrededores de hospital Eugenio Espejo, de Quito, esperando a que haya cupo en esa casa de salud para atender al paciente.
Lejos de allí, cerca del muelle de Puerto Ayora, en Galápagos, un pescador con quemaduras de tercer grado, sufridas al incendiarse la lancha en la que trabajaba, espera a que se realicen las gestiones para que se lo traslade a Guayaquil a recibir atención.
Estas fueron dos situaciones que se dieron en tiempos diferentes, pero reales, referidas por Francisco Segura, coordinador nacional de atención prehospitalaria de la Cruz Roja Ecuatoriana. Él, la semana pasada se quejó ante las autoridades provinciales de salud acerca de la congestión y los problemas que se dan al colapsar las unidades de quemados de Pichincha a causa de que en ellas se atiende no solo a los pacientes de la provincia, sino de otras poblaciones de la Sierra, Galápagos y la Amazonía.
La segunda referencia es de Elsa Cabascango, secretaria del Cuerpo de Bomberos de Santa Cruz, quien dice que esa entidad está muy preocupada porque en la isla no hay una unidad de quemados, por ello, la semana pasada se solicitó al cabildo local que en la remodelación del hospital República de Ecuador, asentado en la isla (con 12.000 pobladores), se instale uno de estos servicios para que las víctimas no tengan que poner en riesgo su vida esperando por horas y hasta días (en caso de no tener dinero) a que se las traslade en avión a la parte continental, ya que por mar resultaría más peligroso y demorado (son 4 días de viaje).
Cavascango y Segura coinciden en que en esa espera algunas personas han muerto, o debido a las distancias no han llegado a tiempo a esos sitios.
Hospitales
De todas las 22 provincias solo 6 cuentan con unidades de quemados: Pichincha, Loja, Chimborazo, El Oro, Manabí, Guayas, y están situadas en los hospitales de tercer y segundo nivel que hay en ellas.
En el país solo hay cuatro hospitales de tercer nivel (tienen especialidades), y están repartidos dos en Quito y dos en Guayaquil.
Según el esquema del Ministerio de Salud Pública (MSP), aquellos que cuentan con unidades de quemados atienden a las provincias que no las tienen.
No obstante, en el plan para situaciones de emergencia el Ministerio no ha contemplado zonas de alto riesgo. Tal es el caso de Cotopaxi y Tungurahua donde hay un volcán activo con iguales nombres en cada una, y cuya situación podría agravarse en Cotopaxi si hubiese una erupción, ya que el hospital está asentado cerca de un río, el cual podría ser afectado por la lava.
O si existiesen personas con quemaduras como la de Frank Baus, de 15 años y habitante de Palutahua, que perdió el 75% de su piel durante la explosión pasada del volcán Tungurahua.
Antonio Orquera, subdirector de Salud de Tungurahua, señala que se debe considerar que una unidad de quemados es un servicio muy costoso, porque a más de los equipos se debe contar con el recurso humano especializado. “Hasta el momento en la provincia no se justifica tener esta área”, enfatiza Orquera, pese a que hace poco erupcionó el volcán Tungurahua y de haber habido personas con quemaduras se las hubiese tenido que trasladar a Quito.
En Guayaquil, aunque hay dos hospitales de tercer nivel del MSP (con especialidades): pediátrico Francisco de Ycaza Bustamante y general Abel Gilbert Pontón, solo el primero tiene una unidad de quemados, el segundo da la atención primaria y, si el problema es mayor, se deriva al o los pacientes al hospital Luis Vernaza, de la Junta de Beneficencia.
Augusto García, director del Abel Gilbert Pontón, dice que cree que ese sitio no fue diseñado para manejar ese tipo de pacientes (con quemaduras), pero se los atiende en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Para Francisco Andino, ex Ministro de Salud, en el país mientras se ve que las enfermedades de mayor incidencia son las infectocontagiosas o de Tercer Mundo, las que están con mayor problema son específicamente las de las de primer mundo: las crónicas generativas y los accidentes de tránsito, entre ellas las eventualidades que tienen que ver con los quemados que necesitan de terapia intensiva y de unidades especializadas.
Otra de las provincias que no tienen una unidad de quemados, pero que la reclama con urgencia, es Pastaza. En el hospital Puyo, el de mayor demanda provincial. Ahí cuando hay personas con quemaduras de segundo y tercer grado se los atiende en el área de emergencia, pero solo se les da atención primaria. A los más graves se los traslada en ambulancia a Quito.
Durante el último paro que realizó la provincia para exigir obras locales al Gobierno Nacional, también se pidió una unidad de quemados, pero, según Mario Paredes, director provincial de Salud, no han recibido respuesta.
La provincia de Esmeraldas, cuya población, por la cercanía de la refinería local de petróleo, esta en riesgo de que ocurra un incendio de gran magnitud, como el que hubo el 26 de febrero de 1998 en que una fuga de combustible contaminó las aguas de los ríos Teaone, Esmeraldas y parte del mar en el balneario Las Palmas.
Este se incendió y causó la muerte de más de una decena de personas y dejó a otros cien con quemaduras. En Esmeraldas también están situadas las terminales de gas y de petróleo Balao.
Celio Vera, administrador del hospital público de Esmeraldas, Delfina Torres de Concha, explica que la petrolera dio después del percance un millón 100 mil dólares para que se construya una unidad de quemados y una de cuidados intensivos en esa casa de salud. Esos recursos fueron invertidos, pero un reajuste en los precios desfinanció el presupuesto y se paralizó la obra. Este año Petroecuador asignó 307 mil dólares, con lo que se espera se concluya.
En cambio en Cuenca (Azuay), hay una unidad de quemados con equipos de alta tecnología, pero por la falta de partidas para contratar personal, no funciona. Debido a ello, los pacientes con quemaduras leves o graves son atendidos en Cirugía, en una habitación con dos camas.
Mientras todo esto ocurre el MSP apenas cuenta con fondos para cubrir las necesidades básicas de sus hospitales y tal vez, según el Ministerio, para el 2015, podría destinarse algún fondo que dote de más empleados a los hospitales de tercer nivel de Quito y con ello responder más a la demanda.