No estoy de acuerdo con la provincialización de la península de Santa Elena. Esta polémica debe terminar si en lo técnico vemos manoseo político, pues no podemos fragmentar una provincia, es mal ejemplo para las demás. Además, la provincia del Guayas quedaría sin salida al mar.
Dirigentes quieren atemorizar con nueva burocracia dorada; desean crecer el gasto corriente. Lo que sí se debería exigir es una obra pública, terminar los puentes de la mal llamada autopista a Salinas. La Península está abandonada, en extrema pobreza viven los comuneros, sus zonas desérticas deben exigir reforestación, pues no se ha visto un solo centavo del petróleo sembrado en la península.
Carlos Alberto Riofrío Navarro
Guayaquil
Yo sí estoy de acuerdo con que la península de Santa Elena se convierta en provincia, porque se ha experimentado el inequitativo trato de prefecturas, por lo que se ha ido desarrollando la autoestima que señala que pueden ser más que solo un sector turístico de temporada.
Su infraestructura de puertos pesqueros, embalses de agua, campos petroleros con crudo del mejor grado, refinerías salineras, el largamente dilatado complejo petroquímico Atahualpa, etcétera, les permitirá obtener ingresos legales como dotes para su despegue provincial. Sus universidades con especializaciones puntuales y sus colegios técnicos locales le dan el valor agregado de mandos medios y la mano de obra.
De los cantones más extensos del país, Santa Elena ocupa el segundo lugar, lo que sería otro acicate para tener como prioridad superlativa el desarrollo peninsular con sus propias manos, sus propios recursos y responsabilidad histórica. Entonces, hacer énfasis de que solo se trata de una desmembración territorial en Guayas, y de que coincide con coyunturas electorales, es desviar el enfoque de su verdadera causa: la reproducción de los vicios centralistas, en sus provincias periféricas.
Ing. Agr. César Chávez Onofre
Guayaquil
La provincia del Guayas cuenta con 28 cantones y sus pueblos han sido y son, a su medida, parte del desarrollo de ella.
A Samborondón se la llama “el dormitorio de Guayaquil” porque las ciudadelas, residencias y moradas en general que la rodean, se han construido en buena parte con inversiones guayaquileñas; pero ese cantón, también a través de su Municipio, están invirtiendo en infraestructura comercial, en provecho y desarrollo de su comunidad. El cantón Durán hace lo propio. En Salinas, el aporte guayaquileño ha sido fundamental en su progreso y en adelanto urbanístico; son los que más aportan en los impuestos prediales.
Nuestro Alcalde no ha tenido reparos para planear construir en Posorja el más moderno puerto marítimo de América. ¿Creen los ecuatorianos que deba fraccionarse la provincia del Guayas por ambiciones ajenas, más de lo que a través del tiempo ya ha sido mermada? Lo que debe hacer cada Alcalde de esos 28 cantones es, a brazo partido, agarrar las herramientas que llevaron a la ventaja a Quito, Cuenca, Guayaquil y demás ciudades que plasmaron sus engrandecimientos.
Playas (General Villamil) por años ha estado envuelta en abusos y corrupciones administrativas; La Libertad ha convertido sus playas en letrinas; Guayaquil tiene habitando a muchísimos peninsulares en zonas que no pagan impuestos ni agua. Ya es tiempo de que la península de Santa Elena no espere vacaciones festivas para progresar, lo debe hacer con esfuerzo propio, apoyo, logística de la capital de esta provincia, y de un verdadero Consejo Provincial; pero convertirse en provincia 23, técnicamente no es dable, ni tampoco debe ser antorcha política para las próximas elecciones.
Ing. Carlos Raúl Saavedra Idrovo
Guayaquil