Domingo 27 de agosto del 2006 Cartas al Director

Tras la erupción del Tungurahua


Ante las pérdidas materiales causadas a varias poblaciones por la erupción del volcán Tungurahua, las autoridades deberían:
Utilizar los recursos económicos de la reserva monetaria de libre disponibilidad; solicitar ayuda humanitaria a la ONU; pedir la condonación de la deuda externa ecuatoriana; suspender las elecciones; controlar el consumo de electricidad y combustibles; suspender los espectáculos y actividades nocturnos; importar energía eléctrica, combustibles y alimentos; condonar las deudas con el Banco Nacional de Fomento; subsidiar a los agricultores y ganaderos; solicitar a la petrolera Oxy la suspensión de la demanda contra el Estado ecuatoriano.

Rodrigo Antonio Páez Jorquera
Guayaquil


El peligro permanente continuará mientras el volcán se mantenga activo por siglos o milenios,  por lo que el Estado debe reubicar definitivamente a los habitantes de los pueblos destruidos en otros lugares.

La reubicación dará lugar  a la creación de un gigantesco bosque de especies nativas de propiedad comunal, de sus actuales dueños, de carácter industrial, capaz de empezar a explotarlo racionalmente después de diez o quince años para desarrollar una poderosa industria maderera, que se convierta en alternativa económica para los actuales afectados. La creación del bosque significará oportunidades de trabajo por muchos años para los dueños de esas tierras ahora cubiertas por ceniza, y ocasión para trocar la desgracia en alternativa de bienestar.

Por eso se hace indispensable llamar a la ayuda técnica y financiera internacional para diseñar y ejecutar científicamente el gran proyecto de convertir en un maravilloso y riquísimo bosque  esas tierras ahora cubiertas de dolor y de tragedia.

Alfonso Frey
Riobamba


La erupción del volcán Tungurahua nos ha sacudido a todos, ha despertado nuestra solidaridad y nos hemos sentido más humanos.
Pero, ¿hemos pensado realmente en la pérdida afectiva que esto representa para los niños? Ya no podrán treparse al viejo árbol, como solían hacerlo para jugar; no podrán bajar al río a mojar sus pies descalzos. De manera que las instituciones destinadas a ocuparse del bienestar de los niños deberían proporcionarles atención psicológica, la cual es su mayor necesidad en estos momentos, pero lamentablemente es la menos considerada por las autoridades.

Martha Larrea de Fierro
Guayaquil


Solo cinco cantones de Tungurahua y dos de Chimborazo merecían y merecen que el  Gobierno Nacional las declare como zonas de desastre, mas no las otras ciudades donde los problemas mayores por la caída de ceniza, como Riobamba, se dieron especialmente por la falta de organización y prevención de ciertos sectores que no hicieron uso ni siquiera del sentido común, peor de un plan de trabajo o de contingencia para desalojar la ceniza, entregando sacos de yute en Penipe, Riobamba o al menos en el parque industrial, donde la limpieza no se ha hecho como corresponde.

No existió en realidad un plan. Posiblemente porque no tuvieron en sus manos millones de dólares para el efecto. Al mediodía del miércoles 16 de agosto se supo que algo grave iba a suceder con el volcán; más aún si a partir de las 15h00 de ese día el suelo permanentemente trepidó  y se sintió más allá de Riobamba. El jueves 17 de agosto, en lugar de declararse día de descanso, debió convertirse en día de trabajo exclusivamente para recoger la ceniza, conforme lo hicimos unas cuantas familias sin seguir los descabellados consejos de las autoridades de que desde el mediodía toda la población llevara la ceniza a un lugar que se determinaría.

Las malas autoridades son un desastre, salvando excepciones. En conclusión, solo el jueves debió haberse hecho el trabajo de limpieza y normalizar todas las actividades a partir del viernes 18, sin necesidad de dar “lástima” al Gobierno Central, demostrándole que somos personas capaces de exigir la entrega de 40 millones de dólares para dar a los perjudicados en forma directa, para que los afectados dinamicen el aparato productivo, los evacuados de las faldas del volcán ya no retornen a sus terrenos; para que se indemnice parcialmente a los perjudicados en sus cultivos y por la muerte de sus animales; y para que cierto alcalde no diga públicamente que ha sido un logro la muerte de cinco personas en su cantón  por  efectos de la lava de su volcán, ni pida un día de sueldo a los empleados del Ecuador.

Ab. Froilán Ricaurte Real
Riobamba

Con motivo de las erupciones del volcán Tungurahua, es nuestro deber solidarizarnos con las familias que sufren los efectos de la naturaleza.
Posiblemente se darían terremotos más graves que afectarían a otras regiones. El Gobierno está en la obligación de hacer frente a este y demás problemas naturales imprevistos; para eso debe existir un presupuesto extra especial. En los actuales momentos se deberían eliminar infinidad de entes burocráticos que no sirven para nada, como la Comisión de Competitividad, las subsecretarías de todos los ministerios, las cadenas de asesores del Congreso Nacional que no sirven para nada y ganan latisueldos.

El Presidente debe decretar la rebaja inmediata de por lo menos el 50% de todos los sueldos de la burocracia; decretar la eliminación del fondo de caridad, mal denominado Fondo de Solidaridad, toda vez que no todos los menores de edad ni los ancianos reciben dicho subsidio.

Camilo V. Arellano Almeida
Guayaquil
Cartas al Director

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