- AGO. 26, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Manta es un puerto que ha crecido próspera y aceleradamente en los últimos años. Es una localidad abierta al océano. En los últimos años más de 50 navíos de turismo han arribado.
La industria de la pesca, de la tagua, el mercado artesanal, la excelente infraestructura hotelera, las comodidades que ofrece la ciudad, las buenas condiciones de la pista del aeropuerto le permiten recibir gente que llega por turismo o negocio. Pero esta bonanza económica trajo consigo el florecimiento de los delitos.
Los asaltos a turistas, tráfico ilegal de personas con pérdidas humanas, creciente narcotráfico, plagios y asesinatos son consecuencia lógica y natural que tenían que rodear a una próspera urbe.
Paralelo al crecimiento económico debió crecer también el mejoramiento de la ciudad en materia de seguridad, pues los aparatos de control quedaron obsoletos. Era entonces cuando a Manta le correspondía tomar conciencia de los riesgos a los que estaba expuesta, y comprender que el desarrollo va de la mano con la seguridad ciudadana.
El puerto puede hacer mucho todavía, estar vigilante de las decisiones de jueces y fiscales en el juzgamiento de delincuentes; acondicionar cuarteles de policía; aumentar el número de efectivos, de medios tecnológicos, la presencia permanente de grupos especiales; formar una policía de seguridad turística con conocimientos de la región, idiomas extranjeros, con permanente presencia en playas, carreteras, zonas turísticas, y correctamente equipada y orgullosa de su uniforme, proyectando en la ciudadanía una sensación de seguridad y paz.
La ciudadanía debe estrechar lazos con la Policía y enfrentar juntos los problemas de seguridad.
Teniente de Policía Enrique
Villamar Mendoza
Guayaquil