Tras el impacto de un mortero el pasado jueves en la localidad de Puerto Nuevo, en Sucumbíos, que provocó tres heridos y daños materiales, el Ministerio de Defensa incrementó el control militar en esta zona.
El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, junto con autoridades locales, visitó la zona y constató los daños causados por el proyectil.
La Cancillería presentó ayer una nota de protesta ante el Gobierno de Colombia por el incidente.
Pobladores de Puerto Nuevo, sin embargo, señalan que iniciarán un juicio por daños.
La afirmación de que en Puerto Nuevo nunca falta música, se quedó en la nada durante los dos últimos días, desde que una granada impactó en la terminal de buses del caserío, ubicado al borde del río San Miguel, que separa a Ecuador y Colombia.
La gente, al levantarse, solía encender sus equipos de sonido. Era un uso que no molestaba a nadie, incluso, como dice José Ordóñez, el encargado de limpiar la terminal de buses, esto es algo que les quitaba el estrés de oír los constantes enfrentamientos entre el Ejército de Colombia y la guerrilla, al otro lado de la frontera.
Pero como que nadie se atreve a divertirse mientras, María Elena Rivera camina desolada por las calles polvorientas de Puerto Nuevo, porque teme entrar a su casa, que también fue impactada por las esquirlas.
Con dificultad comienza a recordar. La madrugada del jueves pasado no había podido dormir, a causa del ruido de los enfrentamientos que se producían al otro lado del río. Cuando a las 05h15, más o menos, sintió el estruendo.
María Elena de inmediato fue a ver a sus hijas que se levantaron llorando.
Por suerte, dice, ninguna de sus tres hijas, estaba herida. La bomba había impactado en la terminal de buses, que es la construcción de al lado.
La granada había caído sobre el techo de zinc, las esquirlas destrozaron dos buses de la cooperativa Putumayo e hirieron a tres personas que descansaban en los dormitorios de choferes.
Cuenta María Elena que uno de ellos sangraba mucho, se trataba de José Macao, un chico de 22 años. El otro, Jorge Ojeda, apodado Pescuezo, logró encender su bus, y se llevó a Macao y a su hija que tenía varios cortes en sus piernas y una quemadura en la mano derecha.
Ojeda y su hija fueron atendidos en Lago Agrio, y se les dio el alta enseguida. Mientras que Macao está internado en el Hospital Militar.
Lenín López, presidente de la comunidad, explica que se reunieron todas las evidencias que se las entregaron al ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, quien arribó al lugar a las 11h30.
López preparó un acta de entrega de los restos de una espoleta de mortero, de 81mm IGN CRTG 81- lot0021, y diez esquirlas. El ministro tuvo que firmar el documento, antes de marcharse del lugar.
Indignado, López dice que no es la primera vez que esto sucede. En marzo pasado otra granada también impactó a un kilómetro del poblado.
Mientras tanto, María Elena busca que una amiga que vive en una casa más alejada del río la haga pasar una noche ahí, hasta olvidar que con mucha suerte su casa no fue la impactada, y que sus hijas están bien, aunque con una sordera que espera sea pasajera, producto del estallido del artefacto.
Lenín López, presidente de la comunidad, asegura que esperará hasta el próximo martes, antes de iniciar un juicio por daños y perjuicios.