Jueves 24 de agosto del 2006 Cartas al Director

Pasajeros de Durán

Guayaquileño soy de cepa, aunque ahora tengo la honra de residir en Durán.

A pretexto de la regeneración del bello Guayaquil, prohibieron el acoderamiento de lanchas tan tradicionales desde antes que se fundó el país, en los muelles que hay a lo largo del malecón; hoy de empresas privadas.

Para quienes habitamos en Durán, que fue parroquia urbana y rural de Guayaquil, ahora cantón por causa de la política sucia del país, se acabaron los cruces en lanchas  Durán-Guayaquil y viceversa, por el río Guayas.

Los buses que tanto utilizamos todos los que residimos acá en Durán y en los que nos transportamos a realizar menesteres de la vida cotidiana a Guayaquil, a partir del 1 de septiembre nos dejarán –todas las cuatro líneas– en la terminal terrestre, como si Durán fuera tan lejos como otros cantones, así por la regeneración nos quieren grabar con más gastos e incomodidades. ¿Qué daño pueden causar los buses de Durán a Guayaquil o afectar a la Metrovía, si estos ruedan o llegan hasta el colegio Aguirre Abad, y otros van por la calle Antepara hasta Manabí para tomar la calle Quito y regresar a Durán?

Qué pena que no estudien el impacto social, económico y humano antes de decidir. Tamaño error.

Estas decisiones se llaman segregación, discriminación a los ciudadanos que vivimos en Durán. En Guayaquil tenemos obligatoriamente que trasladarnos a la terminal terrestre a coger el bus hacia nuestro hogar, Durán.

Pedimos al Alcalde de Guayaquil que no permita poner casetas a la entrada al puente Rafael Mendoza Avilés (de La Unidad Nacional) con el fin de cobrar pontazgo, porque los ciudadanos de Durán, ¿cómo pueden pagar para ir a sus casas a dormir?

Vicente Gellibert Larreta
Durán

Cartas al Director

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