Miércoles 23 de agosto del 2006 Cartas al Director

La política y nuestro voto III

Preocupados por el futuro de nuestro país en estas épocas de elecciones, los ciudadanos nos preguntamos: ¿por qué el Ecuador no progresa? La calidad moral e intelectual de quienes han engañado con promesas electorales no cumplidas nos debe hacer pensar si estamos preparados para dar nuestros votos con profunda meditación.

Me he tomado el tiempo suficiente para hacer un análisis y llegué a la conclusión de que solo buscamos el certificado de votación y no pensamos en la preparación de cada candidato. La verdad es que ni siquiera los partidos políticos asumen con seriedad este momento, pues en sus listas encontramos a personas que tienen simpatía electoral por ser deportistas, artistas o integrantes de medios de comunicación. Para que nuestro país tenga un Congreso que dicte leyes justas deben forzosamente sus integrantes saber legislar y para eso necesitamos que previamente ellos sean calificados. Todo candidato a cualquier dignidad pública obligatoriamente debe reunir una preparación que esté a la altura del cargo que va a desempeñar.

Si se vota en plancha, se da un voto a cada uno de los integrantes de la lista, pero en caso de que se vote aisladamente por candidatos de diferentes listas en su mismo número, los sufragios no tienen igual valor, ya que dividen el número de votos obtenidos para el número de integrantes de la lista; ese es un acto tan deshonesto que debe avergonzar a los autores de esta ley. Definitivamente, el candidato que tiene mayor votación es el elegido y punto. Si los tres poderes del Estado estuvieran constituidos por los mejores talentos, la patria sería grande y poderosa.

Dr. Gilberto Prieto Escobar
Guayaquil

Es indudable que los legisladores hacen las leyes a su medida y a su favor; de no ser así, no se entiende por qué plasmaron en la Constitución la figura de la reelección.

Ese grupo de poder con base en  la reelección también maneja la democracia. Para nadie es desconocido que líderes máximos, como se hacen llamar, nominan los candidatos de los partidos para las elecciones de las diversas dignidades. Se oye que algunos conceden las postulaciones al mejor postor, pasando de líderes de democracia a mercachifles del poder; lo hacen porque cuentan con una formidable maquinaria electoral.

Y si pierden alguna elección dicen: “El pueblo se equivocó”. No, el pueblo no se equivoca, lo que pasa es que una vez más es engañado, pero no podrán hacerlo todo el tiempo, como prueba tenemos el levantamiento de los forajidos que esa vez fue pacífico y por lo mismo las fuerzas tradicionales del poder han vuelto a su reino. Con un cambio de la Constitución se eliminaría la reelección de toda dignidad de elección popular. Los políticos solo deberían ocupar las dignidades una sola vez.

Lcdo. Jorge W. Zapata Guzmán
Babahoyo

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