Trece horas permanecieron unas 100 personas del cantón Tisaleo, en medio del parque Central, esperando alimento para su ganado, el viernes pasado.
José Díaz, de 53 años y quien llegó a las 07h00, es un agricultor que perdió toda la cosecha de mora y claudia. Con un sombrero negro, bigote a medio cortar, rostro moreno por el sol y manos callosas, dice que sus cuyes y gallinas no han comido en tres días debido al proceso eruptivo.
Él y varios comuneros esperan llevar balanceado y banano de rechazo a sus cuyes, gallinas y conejos. Explica que su labor diaria la inicia muy temprano, a las 05h00. Junto a su esposa se sirve chapo (mezcla de café con máchica).
Luego sale a su tierra y dependiendo de la fruta sembrada, mora o claudia, la poda, la fumiga, echa abono orgánico. Para este arduo trabajo utiliza azadones, rastrillos, bombas de mochila. Al mediodía inicia la tonga (lunch), que contiene “sopita de arroz de cebada, morocho y papitas”.
Por un momento vuelve a la realidad y repara que su huerta tiene varios centímetros de ceniza. Explica que desde 1999 la dolarización, el libre comercio y el volcán se han convertido en sus peores enemigos para cosechar.
El encarecimiento de los fertilizantes y abonos, el ingreso desmedido de productos de otros países a bajo precio y la continua ceniza, no terminan de desesperanzarlo.
Vuelve los ojos a su vida: la tierra, y señala que entre 5 y 6 de la tarde habitualmente lleva algo de comer a sus animales. Pero ahora, dice, “no tenemos nada”. Pidió que el Banco Nacional de Fomento (BNF) agilice los trámites a la hora de entregar créditos.
Cerca de las 22h00 del viernes, dos camiones llegaron de El Triunfo (Guayas). Hombres y mujeres se aglomeraron frente a la puerta del cajón que trae banano de rechazo. En sus rostros es evidente el cansancio, pero logran imponer el orden y hacen fila para llevar al menos un racimo.
Don José desaparece a lo lejos, preguntándose qué comerá en ocho días, cuando se termine la comida que tiene guardada. No quiere ni pensar lo que le sucederá a él, su mujer y sus seis hijos, si el Tungurahua vuelve a erupcionar.
El Ministerio de Agricultura destinará $ 1’711.276 a cada provincia perjudicada por la erupción del volcán. Chimborazo, Tungurahua y Bolívar recibirán apoyo para sus zonas agrícolas y pecuarias afectadas.