Domingo 20 de agosto del 2006 Religiosa y Obituarios

El evangelio de hoy

La Eucaristía: el alimento que nos hace fuertes

1.– El mensaje de la Palabra de Dios
El carácter simbólico del discurso del Pan de vida del domingo pasado contrasta con el realismo sacramental del Evangelio de hoy, que es un pasaje claramente eucarístico.

La palabra clave no es creer, sino beber y comer la sangre y la carne del Hijo del Hombre. La dificultad de los oyentes es eucarística: ¿cómo puede darnos a comer su carne?

La Eucaristía define la vida cristiana como una unión permanente con Cristo.

2.– ¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Celebrar la Eucaristía como el sacramento en el que Jesús se entrega a nosotros, para que nosotros aprendamos a entregarnos.
El evangelista destaca el realismo sacramental de la Eucaristía con las expresiones: comer la carne y beber la sangre.

El efecto principal de la Eucaristía, la unión personal con Cristo, se expresa mediante la fórmula de la mutua permanencia: “el que come mi carne, vive en mí”. Por eso, es cristiano el que está unido a Cristo.

El protagonista ya no es el Padre que da “el verdadero pan del cielo”, sino Jesús que da su carne y su sangre como pan de vida: que nos unen a Cristo y nos transmiten su vida nueva y la fuerza de su resurrección.

El evangelista, al utilizar la palabra carne para describir la Encarnación y presentar la Eucaristía, quiere subrayar que la Eucaristía es la prolongación de la Encarnación y de sus efectos: Cristo, si es que creemos en él, sigue naciendo en la Eucaristía. O dicho de otra manera: sin fe, no puede hacer Eucaristía.

El objetivo principal de la Eucaristía es la intercomunicación entre el Cristo Resucitado y sus fieles: comemos el cuerpo de Cristo para que su vida divina llegue a nuestra vida, como la savia de la vid llega a los sarmientos, para que su vida transforme la nuestra y demos frutos abundantes.

3.– ¿Cuál es mi respuesta, hoy?
* La idea que tengo de la Eucaristía, ¿se parece a lo que acabamos de leer? ¿Cuáles son las ideas más novedosas que encontré?

* ¿Cómo deberíamos celebrar la Eucaristía a la luz de las ideas anteriormente vistas?

* ¿Estamos convencidos de que cuanto más débiles y más pecadores somos, más necesitamos alimentarnos con la verdadera comida que es el Cuerpo de Cristo?

Lectura del Santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo; el que coma de este pan, vivirá para siempre.
Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida”. Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”

Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en Mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, y murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Palabra de Dios.
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.

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