Sábado 19 de agosto del 2006 Cartas al Director

Escenario electorero (IV)

El pasado 20 de abril del 2005 surgió el golpe de Estado en contra del presidente legítimo de ese periodo, la mayoría de los ecuatorianos pidió que se fueran todos los legisladores a sus casas.

Muchos congresistas por temor a la ira del pueblo y engañándonos como siempre, hicieron  falsas promesas de que sí se irían, pero ya ha pasado mucho tiempo y continúan en el Congreso; y no solo eso, sino que son tan descarados que la mayoría pretende lanzarse a la reelección, salvo pocos legisladores que son honorables.

 Gran ambición que ha despertado en mucha gente  sin experiencia política el negocio de la diputación. Han renunciado a sus oficios anteriores y, según ellos, quieren salvar al país, cuando es conocido que todo es por el lucrativo, jugoso, beneficioso e influyente cargo que les representa ser diputados; y esto solo se da porque nosotros, el pueblo ecuatoriano, se los permitimos.

¿Hasta cuándo vamos a dejar que hagan lo que les da la gana? Es hora de decirles que no los queremos más como legisladores, que los que aspiren a ese puesto deben hacerlo por destacados méritos y concursos,  no por el simple hecho de ser figuras conocidas en otros ámbitos que nada tienen que ver con el desarrollo político del país.
Debemos unirnos los ecuatorianos  para que no los dejemos regresar al Congreso Nacional, ya que no cumplieron lo que prometieron, entonces, ¡que se vayan a sus casas para siempre!

No pongamos nuestro país en manos de personas que saben hacer cualquier cosa menos legislar. Sabemos que hay diputados que asisten al Parlamento cuando les da la gana, pero sí cobran sus salarios completos y puntualmente, y ahora otros quieren esos puestos solo para tener inmunidad parlamentaria y seguir mangoneando, pero en caso de que ganen los que ocuparán los puestos serán los suplentes haciendo gala de esta acción titiritera.

Unámonos para que este país salga adelante y no quede en manos de los de siempre.

Maribel Muñoz Coello
Guayaquil

De hacer simplemente el bien en lo que debemos, convertiría a Ecuador en un país desarrollado. Tan simple como caminar por la derecha o utilizar los pasos cebra para cruzar las calles. Tan sencillo como utilizar el poder político para el bienestar general, y no para entronizarse en una suerte de priorato donde solamente el prior y sus amigos hacen y deshacen.

El mejor país del mundo es Ecuador, a pesar de la corrupción, desigualdad e intolerancia. El mejor país del mundo está aquí y debemos comenzar a construirlo ya. No esperemos a que los “sabidos” e “ilustrados” de siempre nos digan cómo hacerlo. En las próximas elecciones si se quiere empezar a poner la primera piedra a las bases de este nuevo país, por favor, escojamos, no en plancha, sino a quienes merecen estar, a las mejores.

No nos dejemos guiar por las apariencias que son engañosas. No porque personas aparecen en programas televisivos diariamente tienen actitudes bondadosas y humanistas, ni son necesariamente igual de buenos cuando en estos finalizan. Podemos cambiar al país,  está en nuestras manos hacerlo.

Manuel Torres Núñez
Guayaquil

¡Es el colmo! Todos los circos se anotaron en las listas de los partidos como candidatos para las elecciones populares de Ecuador en octubre.
Payasos, títeres, bailarinas, actores, cantantes, modelos, ex diputados, malabaristas, presentadores de televisión, ex futbolistas, ex reinas... ¡Qué desgracia! ¡Qué coraje mirar de lejos el hambre de tantos buitres que quieren un cargo público! También se ve la angurrientería por plata y poder de asesores de campañas, politiqueros de segunda que se hacen los que saben manejar imágenes de partidos y candidatos títeres.

¡Ya verán todos lo que les pasará en las urnas!

Francisco Gamarra
Valencia, España
Cartas al Director

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