La aparente tranquilidad del Tungurahua causa desconfianza en quienes están asilados en los albergues de la provincia.
A las cinco de la mañana del jueves, Rosa Moposita, de 43 años, llegó con su familia a Patate (a una hora de Ambato).
Ella cuenta lo sucedido en Loma Grande, a 5 kilómetros del volcán. “Allí caían piedras y cascajo en el techo, y como es de zinc oxidado teníamos que trasladarnos a la casa comunal y de ahí nos sacó la Cruz Roja”.
Su vivienda quedó prácticamente destrozada por la ceniza y la lluvia de piedras.
De su hogar, no sacó nada. Las habas y el maíz que sembró fueron destruidos. Clamó por ayuda para su ganado. Dijo que sí le entregaron mascarillas para evitar el efecto de la ceniza, aunque esa noche solo descansó en una cobija, sobre un cartón, ante la falta de colchones.
El albergue de Patate funciona en el Centro Educativo Trece de Septiembre. A las 21h00 del jueves, ocho niños ensayan su mundial de fútbol, mientras cinco niñas juegan rayuela en el patio de la escuela.
Caminar por las siete aulas del lugar que ahora sirven para dormitorios y cocina improvisados permite constatar la poca acción del Gobierno para atender a los afectados.
Javier Jaramillo, director del Cuerpo de Bomberos de Patate, señala que esta comunidad de 12 mil habitantes no fue incluida en la declaratoria de emergencia, lo que impide atender a las 300 familias como se debería.
Doris Tamaño, voluntaria de la Cruz Roja, expresó que requerían de suma urgencia: cloro, papel higiénico, toallas sanitarias y utensilios de limpieza.
Explica que en el lugar se vive una situación tensa, y para generar “un ambiente de confianza” se agrupó a las personas por familias para reforzar el nexo con sus seres queridos.
Desde la mañana del miércoles se han alojado moradores de “Piñapí, Píllaro, Quero, Baños, El Mirador, Cusúa, Juive Chico”, anota. En la mañana, los hombres vuelven a sus casas y retornan en la noche al albergue.
Ayer, en Cotaló (a una hora de Chimborazo), la Diócesis de Ambato repartió alimento para el ganado de Bilbao, que fue ubicado en el estadio del caserío.
Miembros de la Defensa Civil se quejaron de que el anunciado envío de banano de rechazo desde la Costa no se hacía aún presente, aunque resaltaban el trabajo de la Empresa Eléctrica para restablecer la energía.
Camiones de la Policía y de Fuerzas Armadas ayudaban ayer a los moradores de Pillate, Laurelpamba, San Juan, Bilbao, en el transporte de sus pertenencias y animales hacia otras zonas menos vulnerables.
Represamiento cedió
A 15 minutos de Cotaló, uno de los represamientos naturales que se formó por el descenso de lahares en el río Chambo empezó a ceder de a poco.
El otro taponamiento generado en el puente Las Juntas, donde confluyen los ríos Chambo y Patate y dan nacimiento al río Pastaza, también cedió pasadas las 23h00 del jueves.
Esto dio un respiro a las autoridades de Tungurahua, quienes temían que la salida del Chambo fuera violenta y produjera un desbordamiento de las aguas.
A un kilómetro de Las Juntas, donde fue borrado del mapa el caserío de Juive Grande, cuatro volquetas y cinco tractores del Ministerio de Obras Públicas intentaba restablecer la carretera Ambato-Baños, que es la puerta de ingreso a la Amazonía.
A pesar de que el suelo aún no estaba compacto, la maquinaria intentaba adecentar el camino para dejar la vía expedita y así permitir el paso de vehículos.