La dirigencia política, en vez de pensar en el país para escoger a los mejores hombres y mujeres con sobrados méritos para representar a Guayas como diputados, con sus hechos nos demuestran un total desprecio al pueblo ecuatoriano.
De otra manera no se explica la nominación de cantantes, cómicos, deportistas, periodistas, presentadores, etcétera, a quienes les recomiendo leer la prensa nacional y con un poco de ética, dejando de lado los sueños de figuración, preguntarse a sí mismos si están capacitados para tan alta responsabilidad.
El pueblo no necesita diputaciones, lo que necesita son honorables que sepan legislar para que algún día tengamos hospitales equipados con tecnología de punta, una educación técnico, científica y despolitizada, un sincero y frontal combate a la corrupción, el restablecimiento a todo nivel del principio de autoridad, un nuevo y moderno Código del Trabajo, seguridad jurídica para las inversiones, la depuración de leyes caducas y que las nuevas no vengan con la respectiva trampa.
¿Estaré pecando de iluso? En nuestras manos está elegir el Congreso que merecemos. Si razonamos nuestro voto sintiendo a la patria en el corazón, eligiendo a los mejores, habremos derrotado en las urnas al circo de la demagogia.
Carlos Hernán Borja
Quito
Cuando los candidatos a presidente no encuentran al hombre idóneo para que los acompañe como vicepresidente, es prueba de que este cargo se ha convertido en la quinta pata del gato.
Por este motivo estimo que sería conveniente eliminar esta designación por ser innecesaria. Asimismo se debería eliminar la votación en plancha para los candidatos a diputados. La Consulta Popular debería agregarse en estas elecciones.
Bolívar Reyes y Altamirano
Guayaquil
El panorama político no lo veo con optimismo. Los partidos han postulado como candidatos a personajes que no están inmersos en la política, como artistas, animadores, deportistas. ¿Acaso saben de legislación? Un candidato debe conocer íntegramente la Constitución.
Lo que están haciendo es un grave error y una ambición desmedida. El pueblo tiene la última palabra.
Ángel R. Guanoluisa
El Empalme