Jueves 17 de agosto del 2006 Cartas al Director

Algo sobre la Metrovía I

Vivo en las calles Domingo Comín y la F, a una cuadra de distancia está localizada la estación Caraguay de la Metrovía. Cada ocho minutos en que los buses de la misma pasan al pie de mi casa (ese es el aproximado del tiempo de salida de cada unidad) transitan pitando de manera inmisericorde, de tal forma que si desde un principio soporté las molestias de la obra (polvo, ruido, falta de circulación, cierre del paso para estacionar mi carro frente a mi propia casa, pues ya no puedo ni dejar las compras del mercado en la vereda de mi vivienda, ni mucho menos bajar a un enfermo), ahora debo tolerar ese constante ruido.

Mi padre de 72 años no puede tener una siesta de media hora con tranquilidad, ni puedo estudiar con serenidad en mi casa. Ruego a las autoridades pertinentes que en aras del progreso de la ciudad decidieron construir la Metrovía sin antes hacer un estudio de las repercusiones sociales y económicas que esta iba a traer a todas las familias y entidades de la Av. Domingo Comín, calles Eloy Alfaro, Chile, Rosa Borja de Ycaza (mencionando vías de sur a norte y de norte a sur), les digan o entrenen, o multen a sus choferes para que no toquen el claxon de sus vehículos de manera tan desconsiderada.

María Lorena Ortiz Quevedo
Guayaquil


La Metrovía entró a funcionar incompleta y dicen que se retirarán las otras líneas de colectivos que circulan por la misma calle. Dicen que es para mejorar el servicio, pero antes con 25 centavos viajamos sentados, ahora todos de pie con unos pocos asientos y con el temor de que al bajar no conservemos la billetera en el bolsillo.

La línea 40 debe seguir funcionado ya que por un solo pasaje las personas llegan más lejos, es decir, a la Universidad de Guayaquil o sus alrededores, además de abarcar el Malecón Simón Bolívar, siendo insatisfactorio el nuevo plan de transporte para muchos usuarios de las ciudadelas Pradera, Saiba, 9 de Octubre, y más, que deja afuera a esta línea que por años ha servido a todo este sector de la ciudad.

Si bien es cierto que la ciudadanía debe acoplarse a los cambios que buscan el “progreso”, no se puede actuar sin pensar en el bienestar de los guayaquileños. No se puede dar la espalda a un clamor ciudadano, se debe  respetar el derecho de todos.

Diana Arrobo Avendaño
Guayaquil

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