Ni una enfermedad pulmonar, ni el dolor corporal, espiritual y la crisis económica que aquejó a su familia luego del naufragio del barco en el que intentó llegar a Estados Unidos amedrentaron a Milton Pucha. Él decidió luchar en su propia tierra para conseguir un mejor futuro. Y lo está logrando.
A un año del percance, Milton agradece a Dios porque –según cree– le dio una nueva oportunidad para vivir. Por eso decidió instalar su propia mecánica industrial que ocupa un recodo de la pequeña vivienda de adobe y de no más de 20 metros cuadrados que posee en la población de Salinas, a una hora de la cabecera cantonal de Santa Isabel, al suroeste de Azuay.
En la pequeña población, donde no existen más de 300 habitantes, Milton se convirtió en el mejor obrero y vecino que está listo para reparar cualquier daño en las viviendas, o para cambiar las puertas viejas. Cuenta con la ayuda moral y personal de su esposa Irma Guzmán, de 17 años, quien carga a su hija Jakeline, de un año y medio. Las dos lo acompañan ahora a cualquier lugar.
“Dejó a su hermano porque no había mucho trabajo en el taller del centro cantonal y prefirió prestar dinero para hacer su propio negocio”, menciona su esposa, mientras ayuda a su cónyuge a instalar el equipo de soldadura para colocar una puerta donde un vecino.
Hace seis meses, Milton prestó 1.000 dólares para comprar una máquina soldadora, una amoladora, herramientas y materia prima que le permitan dedicarse a la mecánica industrial. Por ahora su deuda es de 800 dólares.
Del viaje, las cuentas con el coyote están saldadas, pues a este le hipotecó un terreno de su suegro, quien reside en los Estados Unidos, para asegurar el traslado, pero esos documentos se los devolvió sin problemas después del naufragio con la condición de que no pusiera alguna denuncia en su contra.
Milton está seguro de que no intentará realizar un nuevo viaje. Esa fue la promesa que se hizo a sí mismo y a su familia cuando se salvó de morir asido a un tanque de combustible. Ese ofrecimiento lo expuso a su esposa, a su hija, a su padre discapacitado y a su anciana madre, cuando volvió a su hogar en la madrugada del 18 de agosto.