- AGO. 13, 2006 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
ORAR POR OTROS
Al orar diariamente por mis familiares y amigos, visualizo paz, plenitud y bienestar. Dedico tiempo a contemplar su naturaleza divina y sé que cada persona es una expresión de Dios.
Cuando oro por mi comunidad y mi mundo, estoy orando por gente a quien tal vez no conozca personalmente. Aun así, en oración recuerdo la naturaleza divina de la humanidad y el poder de Dios que obra en y por medio de todas las personas y todas las situaciones.
Cuando oro por mí, profundizo mi conciencia de mi propia divinidad: el espíritu de Dios en mí. Soy una de las amadas creaciones de Dios, vital y necesaria, y sé que Dios obra en mí tan poderosamente como en todas las personas.
Oro por otros y por mí con fe en el poder de Dios activo en nosotros.
“Orad por mí”.
–Éxodo 8:28