- AGO. 09, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
“¿Aburrido en casa? Entonces, ¡mensajea!”. Algo así se está volviendo moneda corriente en nuestra televisión. Sin embargo, para todo debe haber algún límite.
Porque ahora el “aburrido” y el “mensajea ya” para ganarte una “divertida” jornada en un salón de juegos electrónicos (a 35 centavos más IVA por cada SMS) se dirige claramente a los más pequeños de la casa, a los preescolares que pueden estar viendo ‘Jim de la luna’ o ‘Barney’ en el Discovery Kid. O a los infantes de menos de 8 años que están atentos a las ‘Aventuras de Lilo & Stich’ (por poner un ejemplo) en Disney Channel.
Así es, el tiempo del mensajea llegó a TV Cable y de la peor forma: impulsando a los más pequeños a que tomen un celular y comiencen a enviar mensajes a granel (es el objetivo, ¿o no?). Un abuso total, si se considera que muchos hogares hacen el esfuerzo de pagar televisión por cable como una alternativa frente a la programación poco apropiada para los niños que predomina en la TV doméstica.
¿Qué se recibe al pagar mensualmente a TV Cable? ¿Publicidad agresiva enfocada en los niños (no olvidemos que la característica de la TV por suscripción es la segmentación de las audiencias)? ¿Publicidad agresiva para los adultos (no son pocas las veces que una serie es bruscamente cortada para meter publicidad local con un audio saturado)? ¿Quién le pone freno a los abusos?
Telarañas en películas y series
RTS es una estación cuya especialidad son las películas, pero que en las últimas semanas ha programado cintas que vienen desfilando invariablemente desde hace 20 años por la TV ecuatoriana y sin ningún rubor: rambos, terminators y cosas por el estilo.
La desactualización no solo es cinematográfica. Un lector escribe lo siguiente: “Soy un fanático de la serie ‘Smallville’, que trata sobre la adolescencia de Superman. Mi protesta es porque la semana pasada se terminó la cuarta temporada y este sábado 5 de agosto debía empezar la quinta temporada. Yo y muchos otros televidentes seguidores de esta serie esperábamos la continuación. Pero lo que sucedió fue una burla: sin previo aviso repusieron ¡la primera temporada!, ante lo cual el canal no da ninguna explicación. Deseo saber, ¿de qué forma se pueden hacer respetar los derechos de los televidentes a poder disfrutar de alguna serie sin estos sobresaltos?”.