Según la conocida tesis marxista, Dios es solamente la proyección psicológica de deseos insatisfechos; Dios, según esa tesis, desaparecerá, cuando el desarrollo de la ciencia y de la técnica, dentro de una sociedad sin clases, satisfaga todas las necesidades humanas.
El laicismo francés no prevé la desaparición de Dios, pero pretende encerrarlo en la intimidad de la conciencia individual, o en la prisión un poquito más amplia de las sacristías, para que no tenga influjo alguno en la vida social y política. Sabemos de antemano que estas dos tesis tienen en común el encerramiento en el espacio y en el tiempo y que, por lo mismo, no atienden todas las realidades permanentes de la persona humana. Los sociólogos han descubierto que estas dos tesis y corrientes carecen de fundamento real.
Los que apoyan a las cuatro grandes religiones del mundo: cristianismo católico, cristianismo protestante, islamismo e hinduismo, los grupos integristas separados de estas religiones y los grupos tipo Nueva Era, en la que cada persona puede cocinarse una religión para su consumo, a pesar de sus grandes distancias, fundamentan las siguientes afirmaciones:
La población en el mundo se ha vuelto más rica, aunque con bienes inequitativamente distribuidos; sin embargo, el fervor religioso lejos de desvanecerse a la sombra de la modernidad y prosperidad está aumentando, como según estudios de Timothy Samuel y Mónica Dufy en su artículo ‘Por qué Dios está ganando’, publicado en la revista Foreing Policy. Los autores atribuyen al fervor religioso la victoria de Bush en Estados Unidos, la Hamas en Palestina y las protestas en el mundo por la publicación de las caricaturas contra Mahoma. Al influjo religioso en la política se debe en buena parte a la victoria contra el apartheid en Sudáfrica y la de los nacionalistas en India. Es un hecho el que naciones europeas, Canadá y Japón prescinden de Dios gradualmente en sus leyes. Sin embargo, los grupos religiosos tienen un importante papel y la preocupación por lo religioso subyace en temas discutidos como los de la emigración y de la identidad europea. Es también un hecho el que en el periodo de industrialización hay un debilitamiento de las religiones tradicionales; sin embargo, en los países postindustrializados hay un interés creciente en temas relacionados con valores religiosos
¿Por qué el sentido religioso se ha vigorizado? Los sociólogos señalan tres causas:
1. Los líderes e ideologías que, pretendiendo prescindir de Dios prometieron progreso, comenzaron a fallar, por ejemplo, en Egipto y en Irán.
2. La derrota del comunismo soviético creó un vacío, que los grupos religiosos han podido llenar.
3. Algunos líderes religiosos, como Juan Pablo II, el ayatolá Jomeini y otros, han ejercido un alto grado de autoridad e influencia.
Al comenzar el siglo XX las cuatro grandes religiones juntas sumaban el 50% de la población mundial; al comenzar el siglo XXI esta proporción ha subido al 64%.
Para los cristianos, la medida de la religión es honrar a Dios, sirviendo a su imagen, que es el hombre.