- AGO. 06, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Hace un par de meses se dañó el acondicionador de aire de mi auto. Fui a un taller ubicado en Miraflores donde el técnico me dijo que el evaporador ya no servía, y accedí a que lo cambiara. Me cobró 260 dólares por el evaporador nuevo más la mano de obra.
Cuando me entregó el auto con el acondicionador de aire reparado me dijo que iba a durar por lo menos tres años. Lastimosamente no fue así, pues solo duro dos meses. Inmediatamente fui al taller a reclamar, pero resulta que ahora el daño era en el ventilador y me dijo que él no lo había tocado, por lo tanto, para solucionar el problema tenía que volver a pagarle.
Como me quedó la duda, decidí ir a una empresa grande ubicada en Mapasingue. Ahora el supuesto arreglo costaría $ 400. Como me pareció exagerado el costo fui a otro taller grande en la calle Tungurahua, donde luego de hacerme el chequeo me dijeron que el evaporador tenía fuga y que había que cambiarlo. La reparación costaba $ 365. Le dije al dueño que lo vuelva a probar y se lo dejé. Horas más tarde lo llamé por teléfono y me confirmó que estaba dañado.
Entonces con un pariente fuimos a reclamarle al maestro de Miraflores y nos aseguró que el evaporador era nuevo. Fuimos con él al local de Tungurahua y efectivamente era nuevo, la fuga estaba en la cañería y con una soldada de 5 dólares iba a quedar reparada. Por si fuera poco, después de desenmascarar a estos estafadores me querían cobrar 20 dólares de chequeo.
Cuando salí de ese “taller” sentí náuseas y deseos de llorar al darme cuenta de la cantidad de gente embustera, capaz de mentir y engañar a los demás por llenarse los bolsillos de dinero. Antes de que me sucediera esto sabía que los estafadores existen, pero pensé que eran pocos. Es una pena muy grande, tengo que reconocerlo, son muchísimos.
Para colmo en medio de todo este trajín en algún lugar se me robaron el radio.
Mindy de Luna
Guayaquil