En los momentos felices reanimamos nuestra esperanza
1.- El mensaje de la Palabra de Dios
Nos revela, a través del testimonio del mismo Padre, el misterio de la persona de Jesús, su primacía como el Hijo predilecto: para animar a los apóstoles a recorrer con valentía el camino que él recorrió.
Jesús quiere corregir las falsas expectativas de los discípulos respecto a su propia misión y su destino, que solo a la luz de la resurrección serán plenamente esclarecidos.
2.- ¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Asumir personalmente, como Jesús, nuestra condición de hijos predilectos del Padre.
La fiesta de hoy, al presentarnos al Señor resucitado y glorioso, nos invita a luchar conscientes de que el triunfo de Cristo es ya la garantía de nuestro propio triunfo.
Alentar y fortalecer nuestra esperanza es el mensaje central de esta fiesta. Daniel se lo dice a sus contemporáneos cuando la cultura paganizante estatal quería acabar con la fe. Lo hace Pedro con su testimonio personal a la comunidad creyente. Y en el Evangelio es el mismo Padre el que garantiza que ese Jesús que desconcierta a sus discípulos al contarles cómo va a morir, y que se les presenta ahora transfigurado, es decir, resucitado, es el Hijo predilecto del Padre, que se convertirá en el único Señor de la historia por la resurrección.
La nueva evangelización, superando al Jesús de las devociones, nos presenta al Cristo transfigurado, resucitado, presente y actuando en nuestro mundo, acompañándonos en la tarea de construir una sociedad más justa.
En esta sociedad consumista-paganizante que preconiza la felicidad-placer como el único objetivo de nuestra existencia, y que descarta la cruz, es donde debemos sembrar y ser testigos de los valores del Evangelio.
Con la mirada puesta en el Cristo transfigurado, podremos superar todas las tentaciones y dificultades que nos presente la vida.
3.- ¿Cuál es mi respuesta, hoy?
* Convertidos en hermanos de Cristo por el bautismo, ¿somos conscientes de que también nosotros somos hijos predilectos del Padre? ¿Vivimos como auténticos hijos?
* La victoria de Cristo sobre el mal y la muerte, ¿me llena de fortaleza y de esperanza, y me estimula a seguir luchando?
* ¿Cómo reacciono, cómo vivo y cómo comparto mis momentos de Tabor, los momentos más felices de mi vida?
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos
En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro le dijo a Jesús. “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados.
Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”.
En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de “resucitar de entre los muertos”.
Palabra del Señor.
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.