- AGO. 05, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Me he enterado por la prensa de los que aún no se deciden, y de los que ya lo hicieron para ocupar una dignidad gubernamental.
Vaya sorpresa al saber que son personajes de farándula, ex deportistas y gente que no tiene creo, en absoluto, la idea que encierra ser un “padre de la patria”.
Más difícil de entender es a los partidos políticos que convencen a estas personas para ocupar un cargo. ¿Acaso no hay gente capacitada en las universidades? ¿No se confía en gente que tiene el conocimiento del caso? La única solución es que como los mismos de siempre ya no “venden”, entonces se recurre a una nueva generación de gobernantes. Pero, ¡por favor, a qué clase de gobernantes!
Aplaudo a aquellos que dijeron “no me siento preparado académicamente para ese cargo”; una respuesta muy coherente si se entiende que cada cuatro años se eligen a las personas que van a tomar las riendas de un país, y hay que tener la capacidad para aquello. Puede ser que dichas personas tengan todas las ganas del mundo, pero sin los conocimientos necesarios va a ser imposible hacer algo.
Ojalá los votantes piensen que un rostro conocido no es suficiente para llevar a un país a su mejor nivel, y decidan bien a quiénes les darán ese derecho, para que después no caigamos en las mismas quejas de siempre.
De seguir así, muy pronto veremos perros cazando ratones y gatos cuidando hogares. ¡Zapatero, a tu zapato!
Pablo Yánez Naranjo
Guayaquil
Los ecuatorianos tendremos una oportunidad en las próximas elecciones para obtener cambios que trasciendan hacia una mejor vida, seguir igual o estar peor.
Nos equivocamos en años anteriores. No podemos seguir culpando a los políticos, nadie nos obliga a votar por alguien en particular, nosotros los escogemos, aunque sí nos obligan a votar sin mayores referencias claras para elegir bien. Ese es uno de los problemas. La vida está llena de elecciones, y estas en muchas ocasiones determinan hacia dónde vamos y llegamos.
Invito a la ciudadanía, cuerpos colegiados y medios de comunicación a reflexionar sobre esto y contribuir con ideas. Todos tenemos obligación de obtener parámetros claros para escoger mejor. Yo contribuyo con estos: elegir de acuerdo a resultados y no a promesas ni carismas; exigir a los aspirantes haber tenido cargos administrativos públicos (alcaldías, prefecturas, ministerios...) con resultados positivos fáciles de comprobar en sus vidas privadas y públicas, pues una cosa es administrar una empresa particular y otra es la administración pública y obtener buenos y honestos resultados; por ejemplo, los diputados solo emiten proyectos de ley y no administran nada, solo tal vez sus empresas, ellos deberían probar qué ley crearon e impulsaron, y qué beneficios reales establecieron en la sociedad.
Lo que más se necesita es una persona con gran capacidad administrativa. Quien no ha administrado nada ¿cómo puede hacerlo con una nación? La selección nacional de fútbol hizo con deporte, más que cualquier Ministro de Turismo con diploma, en toda su historia.
Michael Jordan aportó al deporte de Estados Unidos más de $ 3 mil a la economía norteamericana. Esos son resultados.
Las próximas elecciones son una, sino la última, de las oportunidades que tiene Ecuador de salir o no adelante.
Ricardo Núñez Cristiansen
Samborondón
Es constante escuchar en cada lugar que el pueblo ecuatoriano se equivoca a la hora de elegir a sus mandatarios. Tal vez sea todo lo contrario, ya que debemos diferenciar cuándo se equivoca el elector, y cuándo el elegido; diferencia astronómica.
Cuando Jamil Mahuad ganó las elecciones venía de una exitosa administración municipal, con estudios en el extranjero, experiencia en administración...; uno de los mejores alcaldes de Quito se convirtió en uno de los peores presidentes de la República. ¿Quién se equivocó?
Nuevas elecciones, y los candidatos de siempre salen al ruedo. Como nueva opción, Lucio Gutiérrez, nuevo candidato, propuestas nuevas, discurso casi revolucionario en el panorama político ecuatoriano; ganó y ya sabemos lo que sucedió. ¿Quién se equivocó?
Y si resumimos épocas pasadas, arquitectos, doctores, ingenieros, abogados, cada uno líderes de una estructura política regional y progresista; hoy, algunos respetados personajes de letras cuya sola opinión merece una sentencia de afirmación. Entonces, ¿quién se ha equivocado todos estos años? Ellos, definitivamente, pero también nosotros, no a la hora de elegir, más bien a la hora de participar en la actividad política, no solo el día de las elecciones que debemos analizar profundamente nuestras opciones, sino también estando alertas e interesándonos en las actuaciones de nuestros gobernantes, y todos los que conforman los poderes del Estado. No botando presidentes que lo único que se logra es inestabilidad peligrosa y perjudicial, si no participando, proponiendo, exigiendo y saliendo a las calles para despertar y enrumbar a nuestro elegido en su mínima intención de descarrilarse.
Para que un país camine necesita, tanto el pueblo de su gobernante como el gobernante de su pueblo, a toda hora y en todo momento.
Ernesto X. Ortega Flor
Guayaqu