Es muy difícil que los agentes de la CTG puedan cumplir con el control de todas las calles de la ciudad y de cada uno de los vehículos que por esta transitan.
Una forma de establecer algún tipo de vigilancia ciudadana es que cuando un chofer incurra en una contravención, los testigos del hecho (peatones, vecinos, otros choferes, etcétera) tomen nota de la clase de contravención, placas, lugar exacto y hora –además de incluir sus datos personales para poder rebatir la información proporcionada, y que no se convierta en objeto de bromas o revanchismo personal–, para acceder a algún lugar en internet controlado por la CTG o el Municipio, que permita ingresar dicha información en una base de datos. Mensualmente se emitiría un informe de los mayores contraventores (podría establecerse un mínimo de faltas a la ley), quienes serían sancionados económicamente, administrativamente, o con cárcel.
Los más sancionados asistirían obligatoriamente a cursos mensuales de conducta, manejo, análisis psicológicos, etcétera, caso contrario sus licencias se cancelarían y no podrían seguir trabajando, a menos que se responsabilicen por los actos y consecuencias que de ellos provengan.
Gabriel Rivera L.
Guayaquil
Desde que se inauguró la regeneración urbana de la calle Nueve de Octubre hacia el estero Salado, se convirtió en un gran problema circular por dicha avenida (Nueve de Octubre) y Carchi.
Cuando el vehículo va desde el puente Cinco de Junio y quiere girar a la izquierda en Carchi, o cuando va por esta calle y desea virar a la izquierda en Nueve de Octubre, ocurre un desastre que se presta para accidentes de tránsito, o por lo menos para que los choferes midan sus insultos que este tipo de situaciones trae. ¿Hasta cuándo la CTG no soluciona el problema? Se necesita un semáforo de cuatro luces que permita girar a la izquierda a los vehículos que van por esa esquina.
Cecilia Deeb de Vallejo
Guayaquil
Parecería acentuarse el famoso caso del transporte escolar. Pero acabamos de recibir la noticia de que la CTG congeló los permisos de que operen solamente buses de seis ruedas y de mínimo 45 pasajeros, para este servicio.
No soy dueño de este tipo de transporte, pero tengo familia que hace uso de un buen servicio particular. Pongo en balanza los pros y contras del asunto, aunque solo encontré motivos para que el pésimo servicio de buses desaparezca. Los expresos actuales prestan buen servicio porque: sufren menos accidentes; son manejados por gente responsable; se llega más rápido y más seguro; pueden acceder a cada una de las puertas de las casas de los estudiantes; los carros están en buenas condiciones.
Esos buses, en cambio, son: viejos, con llantas lisas; manejados en su mayoría por personas que tratan mal; provocadores de uno de los mayores índices de accidentes de tránsito. Además, habrían obligado a caminar más para ir a dejar y recoger a los niños, con los consiguientes problemas de inseguridad, y los menores habrían tenido que levantarse más temprano y llegar más tarde a sus casas.
No veía el motivo por el cual la CTG –si el servicio de los buses es tan malo, que hasta el Municipio tuvo que crear otro tipo de transporte– lo pensaba usar para nuestros niños.
Mario Almeida R.
Guayaquil