- JUL. 25, 2006 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
PROSPERIDAD
El dar y recibir forman un equilibrio que se hace evidente en asuntos de prosperidad. Soy verdaderamente un instrumento de Dios cuando acepto y comparto la abundancia del Creador.
Recibo mi prosperidad con beneplácito al ser un canal claro y receptivo de bendiciones.
Doy con facilidad porque sé que Dios satisface todas mis necesidades. Con gozo permito que la sabiduría, el amor y la creatividad de Dios se expresen por medio de mí y bendigan a otros.
Al expresar las cualidades divinas en mí, no necesito trabajar diligentemente para ser próspero. Sé que no solamente estoy en el fluir de las bendiciones de Dios, sino que también contribuyo a ese fluir. Doy y recibo bendiciones.
“¡Bienaventurado el pueblo que tiene todo esto!
¡Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová!”
– Salmo 144:15