Asistí a una exposición del proyecto del Puerto de Transferencia de Manta. Los datos me parecen tan importantes para los ecuatorianos, que los comunico tal como los capté y aclaré personalmente: Se trata de algo más que un sueño, pues los principales elementos son reales.
Me interesa el sueño, también, porque, transformado en realidad, debe beneficiar la solidaridad y unidad de los ecuatorianos.
En decenios recientes se declaró como política de Estado el motivar a los empresarios a crear industrias y otras fuentes de trabajo, no solo en los dos o tres polos favorecidos hasta el momento, sino también en cualquier lugar del país, que ofrezca ventajas y facilidades. Esta política orientó la creación de fábricas, como las de aluminio y de papel en Latacunga. Los fautores de esta política estaban motivados no solo por la equidad, sino también por un objetivo íntimamente ligado a ella, a saber, la unidad del país; unidad que debemos defender todos los ecuatorianos. Hay que soldar la equidad y con la interdependencia entre provincias y regiones. Desgraciadamente la tendencia centralizadora ha dejado en la sombra los objetivos de esa política que repito: equidad y unión.
Perú quiere lograr que el puerto de transferencia para América del Sur sea El Callao; el presidente electo Alan García afirma que el puerto de transferencia será la obra de mayor importancia de su gobierno. Perú cuenta con la unidad interna de país; además, ha decidido apoyar al concesionario con cien millones de dólares, porque las ventajas socioeconómicas de un megapuerto son grandes: 2.000 empleos directos y miles de indirectos y el mejoramiento del comercio exterior por los nuevos mercados en Asia.
La competición anterior es un nuevo motivo para ofrecer, como Ecuador, la mejor opción a los inversionistas y posibles concesionarios.
También, porque estas ventajas han de beneficiar a todo el país y no solo a una zona, hemos de unir esfuerzos en torno al puerto que ofrece más ventajas naturales, para que el megapuerto sea ecuatoriano.
Manabí, que no es ciertamente una provincia pequeña, está empeñada en hacer de Manta el megapuerto de transferencia del Pacífico Sur.
Manta tiene, entre otras, las siguientes ventajas: –es un puerto natural de aguas profundas (la naturaleza le da la insuperable ventaja de poder recibir los barcos más grandes en el mundo hoy y mañana); –es el puerto más cercano a los puertos de los países de Extremo Oriente; –para la transferencia a países de América del Sur ya cuenta con el aeropuerto internacional, que puede recibir los aviones de carga más grandes existentes en el mundo. Tiene ventaja natural para realizar las grandes obras pendientes: –el puerto pesquero en el que atraquen simultáneamente 22 barcos de 1.500 toneladas, –la ruta transocéanica, alternativa al canal de Panamá. Probablemente por contar con estas ventajas naturales, Ecuador, como ayuda, invertirá una suma relativamente pequeña, 55 millones de dólares, pero no como donación, sino solo como préstamo al concesionario.
Para la irrenunciable transparencia habrá, además de los organismos de control, veedores independientes de partidos políticos.