Sábado 22 de julio del 2006 Cartas al Director

Transportes escolares


Me parece increíble, y a la vez contradictorio, que se “regule” el uso de las furgonetas para transportar a escolares.

Por un lado, el Alcalde dice que no permite el paso de buses grandes en las calles regeneradas (Barrio del Centenario, por ejemplo) y por otro, se pretende que los colegios particulares usen buses con capacidad para 45 estudiantes como mínimo.

¿Qué sucederá entonces con los colegios que tienen el total de 100 estudiantes?, ¿solo deberán tener dos buses para todo el alumnado, o tendrán las madres que levantar a sus hijos de tres y cuatro años, antes de las seis de la mañana para que el transporte que debe recoger a otros 44 niños, llegue al plantel antes de la hora de ingreso a clases?

Y si el niño vive en una zona regenerada donde está prohibido el paso de buses tan grandes, ¿qué se hará?, ¿caminar acaso el padre a las seis de la mañana con el menor hasta alguna calle donde sí puedan pasar buses, con el  riesgos de ser asaltados o ultrajados?, porque todos sabemos que no hay Policía a quien llamar a esa hora.

¿Creen que no nos damos cuenta de qué es lo que está detrás de esa regulación absurda? Esta resolución no es más que una artimaña para que todos esos buses que deberán salir de circulación por viejos o por el exceso de líneas, que la propia Comisión de Tránsito permitió que se desarrollen en Guayaquil, sigan rodando por las calles de nuestra urbe.

Las furgonetas no solo recogen menos niños, lo cual hace los recorridos más cortos, sino que poseen cinturones de seguridad que de una forma u otra protegen a los estudiantes. Los buses no ofrecen ni las mínimas seguridades para niños tan pequeños que asisten al preescolar.

Alby Aguilar Pesantes
Guayaquil

Confío en que se está tratando de moralizar a la Comisión de Tránsito del Guayas y en que esta no acepte la absurda idea de eliminar las furgonetas que hacen de transporte escolar a niños, para que trabajen en su lugar buses, generalmente mugrosos y con choferes irresponsables. Los padres de familia deben unirse e impedir tremendo desatino. ¿Hasta cuándo la mafia del transporte nos obliga al peligro?

Toda la ciudadanía está ansiosa de la llegada de la Metrovía porque, a pesar de las molestias ocasionadas a muchas personas que tienen sus negocios por donde esta pasará, será superior el bien por lograrse al conseguir por fin que exista orden, comodidad y seguridad para el usuario de la transportación popular, sobre todo para los escolares que viajen en esos buses.

Martha Jurado Rodríguez
Guayaquil


La Comisión de Tránsito ha publicado una resolución mediante la cual “solo se aceptarán buses de seis ruedas, mínimo con 45 pasajeros”. Eso representará serios inconvenientes porque la cantidad de estudiantes que usan ese sistema obligará a los buses a efectuar larguísimos y agotadores recorridos, haciendo perder tiempo para entrar y salir de clases, más aún tratándose de niños pequeños.

Otro inconveniente será que no siempre existirá el número requerido de alumnos para el bus en un mismo sector, lo que hará que muchos colegios y estudiantes carezcan del servicio de transporte en una ciudad cada vez más peligrosa. En las actuales circunstancias los expresos escolares son una alternativa de seguridad para los educandos.

La obligatoriedad de utilizar buses de 45 pasajeros será una camisa de fuerza que restará facilidad a los alumnos, que en el caso de las furgonetas de apenas 20 usuarios, dan un recorrido más corto y pueden cubrir mejor los sectores residenciales de los chicos.

 A eso se agrega la dificultad y el embotellamiento que provocarán los grandes colectivos, buses y busetas al circular por el centro de la ciudad, considerando además la prohibición de algunas vías que ha impuesto la Comisión de Tránsito, así como la prohibición de atravesar túneles.

Ojalá la Comisión de Tránsito sea sensible y contribuya con la seguridad de los niños y jóvenes estudiantes que requieran de un transporte que no los agote con interminables recorridos, y ayude a resolver la situación de muchos progenitores padres de familia que no pueden ir a dejar personalmente a sus hijos en los establecimientos educativos.

Parsival Emerson Castro Pita
Guayaquil

La resolución aprobada por la comisión de lo urbano y rural, con el visto bueno de la CTG de no admitir el ingreso de ninguna unidad nueva para el servicio de transporte escolar, dice que únicamente se aceptarán buses de seis ruedas, sobre chasis de 9 toneladas, y un mínimo de 45 pasajeros, considero que:

Si un vehículo para servicio escolar tipo furgoneta con capacidad para 15 o 20 niños, comienza su labor a las 06h00, ¿a qué hora deberá recoger a los 45 niños y a qué hora terminarán los chicos regresando a sus hogares?
¿Dónde se parquearán esas unidades para recoger a los estudiantes, si gran parte de escuelas y colegios no tienen patios grandes y están ubicados al pie de aceras del carril de la Metrovía?

Si al servicio lo consideraron los directivos de la CTG como “negocio familiar”, pues a buena hora que grupos de familias hayan tenido este tipo de ingresos desde hace tiempo, puesto que han realizado una inversión y tienen derecho a poseer una rentabilidad.

Según las estadísticas de la CTG, ¿quiénes tienen los más altos índices de accidentes, los buses populares o las furgonetas escolares?

¿Será acaso que el objetivo es recoger todas las unidades que saldrán de circulación cuando entre a funcionar la Metrovía?

¿Cómo recogerán a los estudiantes en calles estrechas, zonas residenciales y en forma de herraduras, ciudadelas cerradas, avenida Nueve de Octubre y demás sectores regenerados? ¿Por qué el Estado ecuatoriano no invierte en este tipo de unidades para el transporte de alumnos de colegios fiscales? Si en países desarrollados se usa este tipo de unidades, es porque: no existe la delincuencia que hay en esta ciudad, las calles son más amplias, y sobre todo se mantiene un total respeto a los vehículos de servicio escolar, manteniendo estos la preferencia de circular.

Francisco González Fernández
Guayaquil
Cartas al Director

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