Baños, otra de las ciudades cercanas al Tungurahua, mantiene una actividad normal pese al proceso eruptivo del volcán, siendo beneficiada por el turismo internacional que no quiere perderse el espectáculo que brinda este “coloso de los Andes” con sus constantes erupciones, que iluminan el cielo en la noche con sus colores de fuego.
Es la otra cara de la tragedia. Fiel a su tradición turística, de la cual el 93 % de sus habitantes subsisten, Baños ha sabido aprovechar la fuerza del volcán para su beneficio, pero sin olvidar a sus hermanos tungurahuenses que no han corrido con la misma suerte.
Fausto Acosta, alcalde de baños, informó esta mañana que alrededor de 500 refugiados de otros cantones y parroquias como Cusúa y Pingüe han llegado hasta la ciudad, siendo recibidos en diferentes centros de asistencia.
En diálogo con Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil), Acosta aseguró que su ciudad cuenta con la suficiente infraestructura para albergar a la mayor cantidad de damnificados. “Tenemos escuelas, colegios, los baños termales, todo está abierto para la gente que venga”.
El funcionario indicó que los 300 mil dólares que el Gobierno entregó como caja chica para la emergencia, será distribuida equitativamente entre las partes afectadas, así lo decidieron los alcaldes de la zona luego de una reunión celebrada ayer.
Dichas necesidades urgentes son la compra de medicinas y alimentos suficientes para las personas que se encuentran refugiadas, sin tiempo límite, en diferentes sitios de la ciudad y los alrededores.