- JUL. 15, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Con relación al penoso accidente que costó la vida al señor Rolando Bajaña, el pasado martes 11 de julio, informamos lo siguiente:
Nuestro contrato de concesión vial nos obliga a mantener en excelente estado los 248 kilómetros de la red vial principal de la zona oriental de la provincia del Guayas. A todo el país le consta nuestro apego específico en cuanto al mantenimiento vial, señalización vertical y telefónica sin costo, postes SOS, entre otros. Desde el inicio de las concesiones hasta la presente fecha, los accidentes de tránsito ocurridos en las vías a cargo de Concegua, no se deben a negligencia o incumplimiento del contrato por nuestra parte. Lamentablemente, los accidentes de tránsito, con saldos de víctimas mortales, han sido causados por el irrespeto a la Ley de Tránsito, la impericia de los conductores, el irrespeto a los límites de velocidad, o la imprudencia de los peatones.
En el accidente reseñado por el Diario EL UNIVERSO, en que se produjo el lamentable fallecimiento del ciudadano Ronald Bajaña, se alude a la Concesionaria Concegua de no proporcionar a tiempo la asistencia médica, versión que no se ajusta a la verdad. El equipo médico y la ambulancia de placas GMG-847, disco N° 07, de Concegua, conducida por el señor Walter Alvarado, al mando de la doctora Sara Paredes, recibió la alerta de la CTG (Comisión de Tránsito del Guayas), a las 08h17 y llegó al sitio del accidente a las 08h30, de acuerdo a los datos que pueden ser constatados y verificados. Vale señalar que el lugar del accidente (kilómetro 4 de la vía Durán-Boliche) y la estación de peaje donde se encuentra la ambulancia, existen 7 kilómetros de distancia, y la ambulancia acudió a los 13 minutos de alerta. Es más, la doctora Paredes confirma que el atropellado ya no tenía signos vitales, y que un oficial de la Policía les dijo que se retiren porque “tenían que practicar las diligencias legales para trasladar el cadáver a la morgue”.
Lamentamos lo ocurrido, pero no podemos permitir que se insinúe nuestra responsabilidad del deceso por la espera de la ambulancia. Por el contrario, se podría responsabilizar a quienes viendo el accidente muy cerca o de paso, no comunicaron oportunamente del mismo, teniendo a escasos 120 metros de distancia un poste SOS, según se aprecia en la fotografía publicada por el Diario EL UNIVERSO en primera página. Esta es la verdad de lo ocurrido. No obstante, es preciso que la opinión pública conozca que los servicios médicos, de grúas y asistencia mecánica se movilizan de manera inmediata después de recibir la llamada de auxilio o alerta a los teléfonos celulares sin costo 767 (SOS) de Porta, 1-800-Concesiones 266237 Pacifictel o Movistar, o desde los postes SOS.
Las ambulancias de las diferentes estaciones de peaje de Concegua han atendido durante el primer semestre del presente año, 1.637 urgencias médicas en la vía; las grúas han atendido también 2.906 asistencias mecánicas, y hemos acudido a 384 falsas alarmas (274 casos de grúas y 110 casos de ambulancias).
Ing. Raúl Bejarano Icaza
Presidente Ejecutivo
de Concesionaria del Guayas,
Consegua S.A.
Guayaquil
Al ver la foto en la que un hombre, un ser humano, deposita sus últimos latidos de vida en este mundo cruel, surgió una pregunta en mí: ¿Quién es el más cruel de todos los actores de esta escena, el conductor que atropelló al ciclista y lo dejó morir en la vía poniendo primero su seguridad a la vida de un desfallecido desconocido para él; servicios públicos como la Policía y medios de socorro que poco o nada hacen cuando llegan al lugar de los hechos, y los otros que ni siquiera llegan al mismo; o aquel invisible fotógrafo inhumano que solo tomó fotografías para este Diario y sabe Dios qué pasaba por su cabeza durante los 50 minutos de agonía de aquel pobre hombre?
Édison Gaibor
Guayaquil
Nota de la Redacción: Con relación a las dos cartas anteriores anotamos algunas precisiones:
1) El vehículo de EL UNIVERSO llegó a la escena del accidente al mismo tiempo que la Policía, que inmediatamente tomó control de la escena. Poco después llegaron miembros de la Defensa Civil. Los agentes de seguridad dijeron a los presentes que habían llamado a la ambulancia y que nadie debía tocar al herido porque podía ser contraproducente.
2) La foto se la tomó cuando el conductor se subía al vehículo para fugar. Los periodistas consideraron importante registrar ese acontecimiento.
3) Las horas exactas del accidente y luego del fallecimiento de la víctima, deberán proporcionarlas oportunamente las autoridades. Los periodistas registraron las versiones de los testigos y lo que en ese momento observaban a distancia, por cuanto no podían acercarse al herido.
4) La información de que la ambulancia demoró 50 minutos en llegar, fue de los testigos que estuvieron desde el primer momento. Hasta que se levantó el cadáver, el equipo periodístico constató que no llegó al lugar ambulancia alguna.
5) Nunca quisimos responsabilizar a la concesionaria, ni a cualquier otra persona o institución de la negligencia que hubo.
6) El Diario, en general, nunca describe su participación en los acontecimientos, pero consideramos que en este caso sí debimos hacerlo desde el principio, para no dar una falsa imagen de insensibilidad. Corregimos ahora ese vacío.