- JUL. 12, 2006 - Foto - La caja - EL UNIVERSO
Cuando se inventó la televisión, la primera idea era que se estaba ante una radio que aparte de sonido podía emitir-recibir imágenes. Fueron los años en que se creyó que el nuevo ingenio significaba el fin de la vieja radiodifusión... Ya sabemos que las predicciones están para que no se cumplan.
Todo lo contrario, los rastros del deja vu aparecen aquí y allá: en nuestro medio el periodismo deportivo de televisión sigue siendo esencialmente radiofónico. Aunque el extremo más insólito es convertir a la TV en un aparato de radio al que se añade una imagen estática de los graderíos. La antitelevisión total.
En la traducción inicial de lo radial a lo televisivo, hubo dos géneros que se instalaron en el nuevo medio con total naturalidad, el melodrama (la telenovela, la soap opera, el folletín) y los shows de concursos.
Concurrir a un set para ganar 5, 10 o 100.000 dólares es una de las frutas del Edén con las que la TV intenta la seducción. Lo más misterioso es que con eso se atraiga a las audiencias. Debe ser que la fórmula de tres ingredientes (entretenimiento y participación bajo la promesa de premios) produce un efecto secundario: la comezón en el cuerpo llamada “mañana puedo ser yo el que tenga un minuto de gloria”.
Nadie mejor conoce la peculiar química de los juegos por TV que ‘El pozo millonario’ y la saben explotar a todo nivel. Sin ir más lejos, su publicidad es un nítido mensaje de “puede tocarle en cualquier rato”. Aunque de paso resalten la avaricia y el egoísmo frente al cariño y el amor filial. Lo contradictorio es que detrás del “Pozo millonario” está una institución benéfica, la Junta de Beneficencia de Guayaquil, que se supone funciona por la solidaridad.
Premios, entretenimiento, participación. Aquel “yo puedo ganar” significa cercanía. Por eso resulta tan extraño que el fin de semana la programación de la TV ecuatoriana esté tan llena de programas de concursos venezolanos, mexicanos, etcétera.
‘La guerra de los sexos’ tiene el atractivo de los juegos, aunque en su mayoría no son más que elaboraciones de lo mismo de toda la vida. Gamavisión emite algunos concursos que no son más que mexicanadas frías y lejanas.
El fracaso de programas como ‘Domingo legal’ (Ecuavisa) o el ‘Sabatón de Sharon’ (TC) y la imposibilidad de montar programas de concursos bien concebidos, hace que algunos canales rellenen el fin de semana con lo que menos cueste: Gamavisión echa mano a su alianza con Televisa. ‘La guerra de los sexos’ tiene buena sintonía a bajo costo y así sucesivamente. Mientras tanto, en las pantallas seguimos viendo la pobreza del deseo.