- JUL. 11, 2006 - Foto - La caja - EL UNIVERSO
La utilización de cámara escondida siempre será un tema polémico. No es cuestión de cerrarse a la banda para condenar su uso, sin más ni más. Lo malo es convertirla en recurso de primera instancia para resolver cualquier investigación periodística que bien puede hacerse por otros medios.
Hay que recordar que la cámara escondida es una herramienta al límite de la ética, pues implica montar un engaño para obtener información.
Por eso, la mayoría de medios que la admiten recalcan que solo debe ser utilizada en casos donde, después de intentarlo, se hace imposible conseguir información por otros medios.
El uso de la cámara escondida en el reportaje sobre los comisarios de oscuros antecedentes y presencia poco transparente en el Ministerio de Gobierno, aunque breve, nos demuestra que este recurso, al ser utilizado con las debidas precauciones, puede dar sus frutos.
Dos comisarios denunciados por dueños de centros nocturnos de Quito aparecen en pantalla. Dan su versión: “No tenemos nada que esconder”. El uno, gafas y terno oscuros, dice “no soy yo, es mi esposa”. El periodista va al Registro de locales comerciales del Municipio y comprueba: sí, el representante legal es la señora del funcionario, él es propietario. El periodista ha hecho su tarea. Ahora el problema es que el negocio, llamado Cheers, no es más que un prostíbulo. ¿Había forma de comprobar de lo que se trataba? Claro, una cámara escondida que nos da la imagen de una señorita que pasea en ropa interior por el lugar…
La escena completa: el comisario que supuestamente clausura lugares de dudosa reputación es dueño de un prostíbulo... Bueno, a decir verdad, si un diputado de la República explota mujeres, ¿por qué no un humilde comisario? Mi editor sabrá disculpar mi digresión política: ¿Por qué a la diputada Sandra Sandoval se la condena, mientras que el dueño –orgullosamente admitido– de cabarés en la Amazonía sigue sentado en su curul tan campante como un Jhonny Walker? ¿El traficar con mujeres es más aceptable que traficar con viajeros?
Según la Ley de Radiodifusión y Televisión y su reforma, las estaciones de radiodifusión y televisión elaborarán y emitirán su programación sujetos a las siguientes normas: pondrán énfasis, con espíritu objetivo, en el conocimiento y divulgación de la realidad nacional e internacional, en la información científica y técnica, en la promoción de la cultura nacional y derechos humanos y en la educación y formación moral de la niñez y juventud, y en general de la población. Defenderán, promoverán y exaltarán los aspectos positivos de las tradiciones, usos sociales, costumbres, creencias religiosas y demás valores propios de la cultura nacional. Así sea.