Lunes 10 de julio del 2006 La caja

La indolencia frente a frente con la pornomiseria

Por oleadas y cíclicamente. Así aparecen las cámaras ocultas en Ecuavisa. Esta semana hubo dos, en otros tantos reportajes investigativos: en el primero se reveló que 700 salubristas que trabajan para el sistema público de salud del país no estaban cumpliendo con los pacientes y usuarios, más bien se dedicaban a cuidar de su propia salud en unas olimpiadas sectoriales realizadas en Manabí.  

La cámara escondida capta el instante en que unos salubristas “adrenalizados” secuestran a un equipo de ‘Televistazo’, les arrebatan sus casetes y los agreden.
Ciertamente es indignante que estos burócratas se farreen de esa forma los sueldos que todos les pagamos. Además, el secuestro, robo y agresión son delitos comunes, por lo cual, canal y reporteros  (Henry Dueñas, entre otros) debieran presentar acusaciones en contra de tales sujetos.

La peor de las tentaciones es hacer lo que se hizo en ‘Televistazo’: utilizar el noticiero para apretarles las tuercas a los “malos”. El hígado es el peor consejero y, en periodismo, peor aún. Se cae en excesos que lindan en la pornomiseria y la interpretación tan forzada que debilita todo.

Se dijo en el primer párrafo “sistema público de salud”, pero en verdad, ¿existe algo así en el país? Chone, Machala, etcétera, lo desmienten. Así que cuando la reportera de Ecuavisa Nuria León va a Yaguachi y debe ayudar en un parto, no está hablando de las insensibles olimpiadas de los salubristas, sino retratando el total fracaso del Estado para precautelar la salud de los ciudadanos.

En Ecuavisa se quiso presentar el parto en medio de grillos y cajas de cartón arrumadas como consecuencia de la despreocupada vida deportiva de los burócratas. La verdad era otra, como lo dijo la médica residente del dispensario médico: “Esto es siempre… Necesitamos una maternidad en Yaguachi”.

Primero, la insensibilidad burocrática era tan indignante que no necesitaba más “show”. Segundo, el precario alumbramiento mostraba la dimensión de un fracaso político mayor. De allí que estuvo de más el espectáculo de pornomiseria que se montó en la pantalla con la humilde señora abriendo sus piernas, el pequeño en su primer grito y un solitario perro (así es, ¡hasta a un perro le hicieron intervenir como muestra de pobreza!). Porque lo tercero y más importante, una madre en situación de riesgo y un niño que surge a la vida, merecen todo el respeto del caso.

El Código de la Niñez y Adolescencia establece: “… Aún en los casos permitidos por la ley, no se podrá utilizar públicamente la imagen de un adolescente mayor de quince años sin su autorización expresa; ni la de un niño, niña o adolescente menor de dicha edad, sin la autorización de su representante legal, quien solo la dará si no lesiona los derechos de su representado”.
La caja

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