El debate está detenido por los republicanos, quienes realizan audiencias en todos los estados.
El senador Edward Kennedy y el representante Luis Gutiérrez, ambos demócratas, defendieron el miércoles pasado la “urgente necesidad” de aprobar una reforma migratoria integral en EE.UU., y de que el Congreso se reúna cuanto antes para abordarla.
Kennedy aseguró que la reforma propuesta por la Cámara de Representantes, mucho más restrictiva que la del Senado, no es una buena solución y que se necesita un acercamiento integral ante el problema de la inmigración.
“La Cámara baja pretende criminalizar a los indocumentados y a quienes les ayudan, incluidos los miembros de iglesias y los buenos samaritanos, y eso, directamente, no va a funcionar”, manifestó.
El senador por Massachusetts asistió a una audiencia en Filadelfia organizada por el senador republicano Arlen Specter, en el primer día de conferencias que los republicanos preparan en el país con expertos que dan su opinión sobre la reforma migratoria.
Kennedy instó a los extranjeros que puedan votar a que se registren como electores para los próximos comicios, ya que, en su opinión, es la mejor forma de atraer la atención de los políticos sobre los asuntos que les preocupan.
Los latinoamericanos representan el 49% de los puestos de trabajo que se han generado en EE.UU. en los últimos cuatro años, según los datos que ofreció el senador demócrata, por lo que consideró necesario tener en cuenta su potencial laboral.
Mientras, el presidente George W. Bush promovió un programa para ayudar a verificar que los trabajadores inmigrantes en el país sean legales, y analizó un plan que busca concluir un estancamiento en el Congreso en torno a una ley sobre inmigración.
En una visita sorpresiva al personal de una tienda Dunkin Donuts en los suburbios de Washington, todos inmigrantes, Bush dijo que desea un plan racional que trate con dignidad a los que deciden inmigrar al país.
Indicó que desea reforzar la seguridad en las fronteras de forma que disminuya el número de personas que se infiltran por allí, y también buscar una manera para quienes ya se encuentran en EE.UU. desde hace algún tiempo puedan convertirse en ciudadanos.
No vamos a poder deportar a la gente que ha estado aquí, trabajando duro y criando a sus familias, señaló Bush. Así que quiero trabajar con el Congreso para hallar una forma de hacerlo racionalmente (el otorgar la ciudadanía) y que nos permita avanzar.
Los líderes republicanos en la Cámara baja han sido más renuentes a aceptar un plan que les permitiría a los sin papeles permanecer en la nación sin tener que regresar primero a sus países de origen.