- JUL. 07, 2006 - Foto - La caja - EL UNIVERSO
Jorge Valdano es uno de esos casos raros donde el intelectual y el hombre del fútbol se fusionan en una sola persona. El resultado es un hombre de acción capaz de las reflexiones más sorprendentes.
Por supuesto hay escritores e intelectuales que gustan del fútbol, lo piensan o lo convierten en tema literario. En la otra orilla, existen futbolistas maravillosos que convierten al deporte en un hecho estético inigualable. Pero insisto, hay pocos que reúnen las dos características. Quizás haya que mencionar a Francisco Maturana y a muy pocos más.
Entre 1996 y 1997, Valdano tenía una columna en el diario El País, donde pensaba sobre fútbol, pero más que nada sobre la vida. El nombre del espacio era ‘Cuaderno de andar por casa’. Sin decirlo, Valdano estaba conectado con los cuadernos del poeta alemán Rainer María Rilke y los de Lazaronte de Saramago. Los suyos después se hicieron un libro.
El ‘Cuaderno de andar por casa’ es un concepto entrañable. El de quien va tomando notas mientras bebe un café, ve por la ventana a los niños en vacaciones, intercambia saludos con el portero, se estremece con la cambiante luz de la tarde..., ve televisión. Confieso que tengo mi propio ‘Cuaderno de andar por casa’. Se lo debo a Valdano, por supuesto.
Reviso mi cuaderno y encuentro líneas diseminadas, como estas: El mejor noticiero del país. El más completo. El más premiado. El más, el mejor, el único, el mega, el grande, el... etc. El mejor entrevistador. El más guapo, la más sensual. La TV ecuatoriana es una danza agobiante de calificativos. Aparte de que calificativos de ese tono solo los debiera expresar el televidente, queda la sensación de que nos quieren decir algo en este tono: “si ya somos los mejores, ¿para qué cambiar y hacer mejor las cosas?”. Lanzarse flores a sí mismos, no es una cuestión de autoestima. Más bien, es todo lo contrario.
¿Qué tan reality es un reality? A estas alturas la pregunta parece absurda. Un reality es la mejor forma de vender las cosas más irreales. Ser una ‘Superestrella de TV’, como proclaman en TC, por ejemplo. Quiero que seas mi colega, dice Ana Buljubasich. “Hasta que la tele nos separe” hay que añadir. Y esto no es más que otro reality.
Artículo 14 del Código de Ética de la TV ecuatoriana: “A partir de las 21h00 a 23h00... se reducirán o se suprimirán las escenas de violencia”. “Los actos sexuales podrán ser mostrados a distancia, disminuidos o meramente insinuados”. “En ningún caso se hará apología del delito ni de ningún vicio. Los anuncios o promociones se sujetarán a estas pautas”. Este tipo de programación se identificará como B, “No apta para menores de edad”. Cuaderno cerrado.