La Asociación de Canales de TV del Ecuador anuncia que está reformado su Código de Ética y que por lo pronto va a proceder a regularizar la calificación A, B y C de la programación televisiva. Todo porque el Conartel le hace conocer oficialmente el malestar de los ciudadanos expresado a través de artículos y cartas de los lectores de los diarios del país.
Se decía el domingo que esas son buenas noticias, pero… la condición es que las reformas se discutan públicamente, que los ciudadanos conozcan y participen en el tono, alcance y el espacio de la autorregulación. La TV es un servicio público con efectos muy profundos en la comunidad.
¿Cuáles son las reformas que se necesitan? Veamos, en el actual Código de Ética de los canales de TV ecuatorianos hay un capítulo entero sobre ‘La programación general’; en los artículos 13, 14 y 15 se puede leer lo siguiente: “Los programas que, de acuerdo a la Ley de Radiodifusión y Televisión, se transmitan desde las 06h00 hasta las 21h00, serán aptos para todos. Ello implica que se tendrán en cuenta las siguientes pautas:
A) Que se omitirán escenas o imágenes de violencia, truculencia o crueldad…
B) Que se evitarán los actos sexuales explícitos o de promiscuidad.
C) Que en el tratamiento específico de problemas de conducta individual o social, como los de aberraciones sexuales, drogas, alcohol, tabaco… se debe perseguir el objetivo de la prevención o la regeneración.
D) Que el lenguaje utilizado sea el de uso moralmente admisible para todo público y, por tanto, que no contenga palabras consideradas como soeces o groseras.
E) Los anuncios o promociones de eventos que deban transmitirse en otros horarios se sujetarán a las mismas pautas.
Dice este artículo que este tipo de programación será identificado con la letra A, que significa Apto para todo público. Eso quiere decir que entre las 06h00 y las 21h00 no debieran emitirse ni ‘Laura en América’ ni ‘Maritere’ ni ‘José Luis sin Censura’. Tampoco ‘Decisiones’, muchas telenovelas con candentes escenas amorosas o programas similares. Tampoco los avances de este tipo de programas debieran verse bajo el actual Código.
¿Qué pasa con los otros horarios, el de las 21h00 a 23h00, considerado horario B, y de las 23h00 hasta las 06h00, denominado horario C o adulto? Lo exploraremos en otros artículos, pero de ninguna manera hay patente de corso para hacer lo que sea. Hay límites. Sin embargo, la pregunta parece ser: ¿quién, cómo, cuándo y bajo qué autoridad se hacen cumplir estas reglas? Hay, parece, un primer campo para emprender en reformas al Código de Ética y también al Reglamento a la Ley de Radio y TV que se discute en el Conartel: diseñar un sistema de vigilancia, investigación de las faltas y sanciones realmente efectivo. El resto es simplemente palabras bonitas para burlarse de los televidentes.