Según técnicos del Instituto Geofísico, el proceso eruptivo del Tungurahua se mantiene en un nivel alto.
Los estruendos del volcán Tungurahua, que se incrementaron desde el pasado mes de mayo, provocan otra preocupación a los habitantes de las zonas asentadas en sus faldas: las paredes de sus viviendas comienzan a cuartearse.
Méntor Rosero, habitante de la parroquia Bilbao, en el cantón Penipe, provincia de Chimborazo, expresa su malestar mientras señala las fisuras que ahora se hacen evidentes en su casa.
“Antes que el cerro comience a bramar no había ninguna fisura en mi casa, en las últimas semanas se han presentado grietas en las paredes y me preocupa quedarme sin mi vivienda”, dijo Rosero.
Recordó que en otras ocasiones se rompieron los vidrios, pero ahora las puertas están a punto de caer con los estruendos y temblores.
María Rosa Aguilar también está angustiada; “es triste ver que lo que hemos hecho con tanto esfuerzo y sacrificio corra peligro, si continúan las explosiones del Tungurahua vamos a quedar sin nada”, dijo.
Agregó que en forma permanente han pedido ayuda y nadie los socorre. “Hace siete años que comenzó la erupción del volcán nos apoyaron para cambiar el techo de un cuarto”, mencionó Aguilar.
La casa de Julio Ocaña también muestra fisuras en las paredes, pero su propietario junto con otras familias salió del lugar hace siete años y reside en Galápagos.
Tarda ayuda
Segundo Veloz se suma a las voces de Aguilar y Rosero al señalar que no reciben la ayuda ofrecida del Gobierno. “Hace unos días nos entregaron dos raciones alimenticias por familia de la donación que llegó desde Venezuela y hasta ahora no se concreta otro tipo de apoyo”, insistió.
Este residente también reclama la entrega de recursos para apoyar la actividad agrícola; “nadie nos quiere dar créditos porque estamos en una zona en emergencia, pero por lo menos queremos que nos faciliten abono para los cultivos”, manifestó.
Los moradores de la zona reclaman al Ministerio de Obras Públicas o Consejo Provincial la ejecución de los trabajos en la vía de acceso que va por el caserío Chacauco hasta la parroquia Cotaló, pues la que existe no brinda la facilidad para evacuar en caso de erupción del volcán.
Mingas
Luis Andrade, dirigente del caserío Cusúa, de la parroquia Cotaló, destacó que con sus vecinos realiza mingas para construir las bases del techo tipo coliseo que ejecutará el Municipio de Pelileo en la cancha de la cabecera parroquial, en caso de que se produzca una erupción.
Afirmó que a más de las raciones alimenticias, botas de caucho y herramientas para la agricultura, no les ha llegado ninguna otra ayuda.
“Nosotros continuamos con nuestras actividades normales porque debemos salir adelante con el esfuerzo propio y no tenemos mucha esperanza de apoyo del Gobierno”.
VOLCÁNICAS
NO LLEGA DINERO
El gobernador de Tungurahua y presidente del Comité de Operaciones Emergentes (COE), Eduardo Tohaza, admitió que los $ 300.000 ofrecidos por el Gobierno y presupuestados por las siete áreas de trabajo para enfrentar la emergencia, tardan en llegar.
ESTA SEMANA
El funcionario aseguró que ha insistido ante el ministro de Gobierno, Felipe Vega de la Cuadra, para que a más tardar en esta semana se transfieran los recursos.
ACTIVIDADES
Mientras esperan la ayuda ofrecida por el Gobierno, los habitantes de las poblaciones ubicadas en las faldas del Tungurahua se dedican a actividades productivas como la agricultura, aunque se quejan de que la cosecha se malogra por efectos de la ceniza.