El 10 de abril, mediante Decreto Ejecutivo Nº 1339, se creó la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana, con atribuciones, objetivos generales, estrategias, principios orientadores, prevención, coordinación y control de la seguridad ciudadana, principalmente en Guayaquil, donde somos víctimas de delitos que están quedando en la impunidad por diversos factores.
Entre esos factores de la impunidad está el de que muchos delincuentes reinciden en sus actos, sin ser reincidentes jurídicamente por no recibir sentencia condenatoria; esto obedece a que en los procesos instaurados no se recaudan las pruebas apropiadas y necesarias para el justo juzgamiento por parte de quienes tienen la obligación jurídica frente al Estado y sus habitantes. Sin siquiera la necesidad de acusación particular por parte de los ofendidos con víctimas, al tratarse de delitos de acción pública de instancia oficial, que el Estado, a través de los órganos de la administración de justicia, está en deber de realizar.
El justo juzgamiento no solo significa que no se castigue a inocentes, que en muchos casos por influencias son reprendidos drásticamente, con la confirmación o revocatoria de los tribunales de alzada que lo constituyen las salas especializadas de la Corte Superior de Justicia, o Suprema, en su caso. En contrario, lo mismo ocurre en los casos que debe tomarse precaución procesal para que el imputado permanezca recluido, por su habitualidad en hechos delictuosos que aseguren el cumplimiento de una sanción.
A más de las atribuciones, objetivos generales, estrategias, principios orientadores y prevención, es muy importante y necesario el control de la seguridad ciudadana en todos sus aspectos, sobre todo en los procesos que se siguen en el Ministerio Público y despachos de administración de justicia, como órganos de la Función Judicial, que en unos casos obedecen a falencias de procedimientos, pero se debe establecer el normal procedimiento del proceso para que tienda a proteger a la ciudadanía de delincuentes, que fácilmente encuentran la forma de salir victoriosos en sus juzgamientos, quedando impunes los delitos que cometen, aumentando su peligrosidad.
La intención del Gobierno, a través del Ministerio de Gobierno desde el 10 de abril pasado, es la búsqueda de soluciones para controlar la ola delictiva, pero mantuvo por apenas tres semanas titular en la Subsecretaría, por lo que corresponde al Ministro de Gobierno, Policía y Cultos buscar la persona idónea para tal delicada función.
Ab. Heytel Moreno Quezada
Guayaquil
Por la delincuencia, ya no es posible caminar con tranquilidad por ninguna parte.
El incremento desmesurado de los índices demográficos y la imposibilidad de ofrecer trabajo estable a quienes llegan del campo a la ciudad, se han convertido en dos problemas sociales de impredecibles consecuencias. El concepto de “malestar urbano” viene siendo sinónimo de “inseguridad”. Los enfoques tendientes a frenar este mal apuntan a reforzar el sistema represivo y a incrementar las penas; y a la defensa personal y grupal, cuya responsabilidad la depositan en empresas privadas que ofertan este servicio. La seguridad se ha convertido en un símbolo de estatus que diferencia a quien la tiene, de quien no la tiene.
La inseguridad tiene su origen en los hábitos de vida, pobreza, alto índice de desempleo, falta de comunicación y nulo concepto que tenemos de vivir y convivir en comunidad. Las estrategias de gestión municipal para otorgar seguridad urbana, deberían ser temas de discusión diaria en el que se junten los intereses ciudadanos con las reales posibilidades que tienen estos entes seccionales.
Arq. Eugenio Morocho Q.
Azogues