- JUN. 29, 2006 - Foto - La caja - EL UNIVERSO
“Ya lo dijimos. Toda la semana”, repite Byron Moreno en ‘Unidos por la pasión’, más de 24 horas después de la derrota ante Inglaterra. “ Ya lo dijimos” era la incansable frase de batalla de Vito Muñoz al comentar la actitud del árbitro supuestamente antiecuatoriana. Del ambiente se contagió Alfonso Laso, que también con la cabeza hirviente dramatizaba cualquier supuesto error arbitral.
¿El árbitro perjudicó a Ecuador? Puede ser. Aunque también sospecho un sobredimensionamiento televisivo de los errores arbitrales para aparentar que la profecía se ha cumplido. Dramatizar para que la gente realmente piense que se nos robó el partido y entonces sacar el pecho con un: “Se los dijimos”.
Pero hay un daño colateral: la actitud periodística nos conduce a la vieja y derrotista actitud de “hay que echarle la culpa a alguien”. Eso sucedía frecuentemente en las nada exitosas décadas de los setenta y ochenta. Poco a poco se dejó el tema, paralelamente a la consolidación de un proceso serio en el fútbol ecuatoriano.
En esa búsqueda de culpables, hay quienes incluso mencionan al arquero Mora, a los jugadores de la barrera, a Carlos Tenorio por no anotar, al técnico por no haber ordenado cuidar el poste, etcétera. Puestos a buscar culpables, todo cabe. ¿Y si no se tratara de eso? ¿Qué tal si no hay culpables porque no existe culpa? ¿Qué sucede si la derrota no es un castigo, ni humano ni divino ni mediático? ¿Y si la derrota solo fuera una posibilidad más de la vida?
Entonces, en el panorama quedarían las derrotas solo como un eventual contratiempo en un proyecto más amplio. Eso es lo que plantea el técnico Suárez ¿No es preferible plantear las cosas de esa forma? Para eso es necesario parar la histeria o la euforia y que en los sets de TV dejen de aparecer hinchas y se presenten profesionales serenos que se olviden de las palmaditas en el hombro, las lisonjas al capitán Luna (Carlos Luis Morales) y al presidente de la FEF (Canal Uno) y den muestras de capacidad de reflexión y análisis.
¿Se está pidiendo mucho?