La violencia volvió en las últimas horas a Dili, la capital de Timor Oriental, cuando se espera la formación de un Gobierno de transición que sustituya al del dimisionario Mari Alkatiri.
Las fuerzas internacionales detuvieron a varios jóvenes después de una noche de disparos en la que se incendiaron 26 edificios y dos personas resultaran gravemente heridas tras ser apaleadas y apedreadas, según informó la agencia de noticias australiana "AAP". Entre los integrantes de estos grupos habían simpatizantes y oponentes del recientemente despedido ex primer ministro Mari Alkatiri.
Fuerzas de paz australianas respondieron al ataque realizado por 100 jóvenes contra un campamento de refugiados, donde hay decenas de miles de personas desplazadas por los enfrentamientos del mes pasado.
Disparos esporádicos fueron escuchados y 20 residencias y al menos cuatro tiendas fueron incendiadas en la ciudad.
Alkatiri se presentó en la televisión el martes, un día después de que renunció bajo la presión de manifestantes y el popular presidente del país, exhortando a 2.000 simpatizantes que se reunieron en las afueras de Dili a presentarse en la ciudad durante los siguientes días.
El dirigente saliente, que tendrá que responder el viernes a los señalamientos de que formó escuadrones de la muerte, acusó a sus opositores de estar detrás de los dos meses de violencia que han dejado al menos 30 muertos y desplazado a casi 150.000 personas de sus hogares. "Destruyeron Dili, quemaron, saquearon y mataron a la gente, y ahora me acusan de ser un terrorista, un comunista y un asesino", dijo en sus primeras declaraciones desde que renunció.
El futuro político inmediato del Timor Oriental, mientras tanto, continúa indeciso.
El presidente Xanana Gusmao emitió un comunicado el martes, en el cual indica que emprendería acciones inmediatas para la formación de un nuevo gobierno, aunque otra alternativa era disolver el Parlamento y realizar elecciones adelantadas.
José Ramos-Horta, premio Nobel y ministro de Relaciones Exteriores, además de un viejo aliado de Gusmao, es considerado como un fuerte candidato al cargo de primer ministro. La secretaria de Estado, Ana Pessoa; el de Salud, Rui Maria Araujo; y el embajador ante las Naciones Unidas, José Luis Guterres, también son considerados posibles contendientes.
Antecedentes de la renuncia
La dimisión de Alkatiri, de 54 años, era pedida por grandes segmentos de la población tras la ola de violencia que se apoderó de Dili en mayo, y que tuvo su detonante en la expulsión de 600 soldados del Ejército por exigir el fin de la discriminación racial.
Los expulsados, en su mayoría "loromono", se quejaban de que las promociones solo afectaban a los "lorosae", grupo que compone la cúpula del Ejército.
La protesta se materializó en varias manifestaciones por la calles de Dili que causaron la muerte de unas 30 personas y dejaron al país al borde de la guerra civil.
Unas 100.000 personas abandonaron sus hogares ante el miedo a vivir un escenario de violencia como el de 1999, cuando más de un millar de timorenses fueron asesinados por las milicias pro Yakarta, que no aceptaron la victoria independentista en el referéndum celebrado ese año.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), unas 72.000 personas continúan en los campamentos instalados en Dili a la espera de que la situación se normalice y puedan regresar a sus casas.