Martes 27 de junio del 2006 La caja

Grandes gatos y pequeñas liebres

En un espectáculo como el Mundial de fútbol, la comunicación tiene dos dimensiones igualmente importantes: la confrontación con profesionales de todo el mundo y lo que significa transmitir juegos que son vistos por una rotunda mayoría de ciudadanos.

Cuando se falla en la tarea, no solo se revelan las deficiencias externas; más que nada se  está prestando un mal servicio a la comunidad. Lo cual se transforma en una seria ofensa cuando, adicionalmente, se engaña al televidente.

Engaños innecesarios. Como en La Tri,  cuando sugieren que la transmisión de los partidos en diferido se realiza en vivo y en directo. 
¿Realmente   un aficionado al fútbol va a dejar de ver un juego mundialista porque se le diga explícitamente que se trata de un diferido? Al revés, ¿cuánta audiencia se va a atraer porque se le mienta con un directo?

Algo parecido sucede en Canal Uno, cuando se destaca que las emisiones nocturnas son en vivo desde Bad Kissingen,  cuando en realidad se observa que el escenario no son los luminosos amaneceres del verano europeo, sino la noche más negra…

Gratuitamente se someten al escarnio público… Y a las “metidas de pata” internas: “Hoy le goleó Brasil a Japón” ,  proclamaba en la supuesta madrugada del viernes el apropiadamente llamado Hinchapelotas. Marián Sabaté y Antonella ela ela le torcieron los ojos, el personaje cayó en cuenta. Entonces trató de arreglar  el daño ya hecho: “Hoy me refiero a que todavía es jueves en Ecuador”.

Y a todo esto, ¿qué decir de ‘Los  Mundialistas’ (Gamavisión, TC Televisión y Cable Deportes), unidos bajo un logo que es una utilización apenas velada del escudo del Barcelona S.C.?

Todo esto nos deja con el mal sabor de boca de la sospecha. De que en nuestra TV están dispuestos a darnos gato por liebre, a la menor oportunidad. Terrible, porque finalmente se trata de medios de comunicación cuyo prestigio se sustenta en la credibilidad.

Pero lo que hemos relatado no es lo más grave. La gran rueda de molino es la insufrible mezcla entre farándula y deporte que se ha intentado en este Mundial. Ahí está la esporádica Janine Leal como símbolo de la tendencia bajo el membrete de La Tri. Su trabajo ha sido impresentable y, además, casi inexistente, al punto que bien se puede afirmar que es otro de los personajes a quienes se les pagó vacaciones mundialistas.

¿Y qué decir de Antonella ela ela y Marián Sabaté? Al principio hasta podía parecer que alguna función cumplían. Ahora no son más que personajes repitiendo noche a noche un pobre papel, al punto que hasta Carlos Víctor Morales y Fabián Gallardo demuestran su incomodidad con semejante puesta en escena.
La caja

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