Que el dinero que entra al banco no tenga vínculo con drogas, que la entidad tenga reservas para atender el retiro de depósitos, que no sea de riesgo (cada tres meses se las evalúa y se las califica)... Este es el tipo de seguridad al que más énfasis dan las normas y controles dictados para el sector financiero.
Un punto aparte es la otra clase de seguridad: cámaras de video en cajeros automáticos y en ventanillas para detectar irregularidades, más guardias de seguridad, e incluso agentes encubiertos...
Pero aún no hay la garantía absoluta de que todas las transacciones sean seguras dentro y fuera del banco. La Asociación de Bancos Privados del Ecuador enumera 21 medidas para evitar delitos, como la política de ‘Conozca a su empleado’, a cargo de los departamentos de Recursos Humanos. Otras ocho forman el manual de riesgo operativo.
Cada banco aplica por su cuenta controles. Pero nada de esto es infalible.
Las libretas y cédulas de identidad falsificadas que se aceptaron en las ventanillas del Pichincha no se reportaron, según el gerente regional de la entidad, Diego Lavaye. “Hay control, el problema es cuando la gente se salta los procesos”. Los empleados deben reportar el movimiento irregular, cuando se hacen retiros seguidos y grandes. “De una de ahorros se pueden retirar $ 2 mil al mes, pero si es cada tres días” se investiga.
La Asociación indica que las transacciones son vulnerables porque mientras los empleados del banco “están concentrados en el desempeño de sus actividades específicas, la delincuencia busca y crea formas de infringir la seguridad bancaria”.
Los celulares se volvieron prohibidos hace más de un año en los bancos. De un lado: entre los clientes; y del otro: entre cajeros y empleados. Incluso al acercarse a algunas agencias estos aparatos se quedan sin señal (hay dispositivos que los bloquean).
Las llamadas telefónicas convencionales tampoco se pasan a los cajeros. Bancos, como el Guayaquil y Pacífico, tienen casilleros para que sus empleados dejen guardados sus accesorios.
El Pacífico publica en www.bancodelpacifico.com recreaciones de los modos como roban en los cajeros automáticos. En el 2005, difundió normas de seguridad por su cuenta, no por mandato de la Superintendencia de Bancos, informó la entidad.
Aplicar una norma general en todo el sistema financiero contra robos implicaría costos, dice Lavaye. Por lo que “cada institución es responsable de velar por la integridad propia y de sus clientes. Cada banco define su propio marco de seguridad”.
Y así se busca hacer seguro el dinero que maneja la banca, el 26% de la riqueza del país (Producto Interno Bruto), $ 8 mil millones en depósitos.