Hablando de publicidad engañosa he sido víctima de esta. Adquirí un carro y en ese momento fue una compra maravillosa: líneas modernas, aunque de marca desconocida, 15.000 km de garantía.
Pero sucedió que no hay repuestos en el mercado ni taller autorizado, y el primer daño fue a los quince días; hoy, a los tres años, es un rompecabezas, pues tiene repuestos de diferentes marcas, y lo peor es que aún debo y ya mismo me quedo sin automotor.
Presenté dos demandas, pero la justicia en mi país es sorda, ciega y muda. ¿Dónde están mis derechos para no ser estafada?
Cecilia Rosa Morán Avegno
Guayaquil