Miércoles 21 de junio del 2006 | 12:13 Internacionales

Santiago de Chile también protestó contra la delincuencia

Cuatro delincuentes entraron a su casa y encañonaron con una pistola a su hija de ocho meses. Esos 50 minutos de horror que destruyeron la tranquilidad de Gonzalo Fuenzalida, un joven padre de familia chileno, bastaron para que se organizara y llamara a sus compatriotas a manifestarse en la capital y exigir al gobierno de Michele Bachelet un plan global de seguridad eficiente.

Conocido en Santiago de Chile como el mentalizador del movimiento Víctimas de la delincuencia, Gonzalo Fuenzalida logró reunir el pasado sábado 17 de junio a más de 10 mil voces en la plaza Italia, las que pidieron “un plan nacional en el que todos estén coordinados, donde haya responsabilidad, donde haya objetivos e informes de gestión".

Cuatro días después de que miles de chilenos manifestaran públicamente su insatisfacción con el nivel de inseguridad que aseguran hay en su país, Fuenzalida, en diálogo telefónico con Citynoticias (89.3 FM de Guayaquil), reconoció esta mañana que fue un éxito la marcha. Sin embargo, observó enseguida que el paso que dio “no es lo normal o lo correcto. Ningún ciudadano debe formar un movimiento y exponerse públicamente para que el sistema funcione eficiente. No es la manera de enfrentar la seguridad”.

Al igual que en Ecuador, Fuenzalida reconoció que en su país “existen muchos ciudadanos que no tienen cámara, a quienes le roban continuamente, pero que ni la televisión ni la radio ni los periódicos van a visitarlos. Tampoco podemos vivir pensando que tenemos que salir en los medios para que se resuelvan nuestros casos y nos den seguridad”.

En Chile, de acuerdo al líder de la jornada que reunió a adultos, jóvenes y hasta familias con sus niños, “pensábamos que vivíamos en un país muy seguro. De hecho, Santiago tenía los índices de ser una de las ciudades más seguras de Latinoamérica, pero lamentablemente eso no está sucediendo (...) tanto así que han proliferado las empresas de seguridad. En fin, hemos ido convirtiendo nuestras casas en verdaderas cárceles. Eso no puede suceder”.

Pero la solución no radica en adquirir mejores mecanismos de protección, cuando “los delincuentes, que se sienten tan seguros en robar, van a esperarte a la puerta de tu casa con un revólver, y tenerte cautivo dentro de ella”. Esta debe partir del Estado, el cual “no nos puede endosar la responsabilidad de garantizarnos nuestra seguridad”.

Por ello Fuenzalida se reunirá mañana con el Ministro de Interior (de Gobierno) de su país y le entregará "ciertos puntos que creemos que son básicos: planificación, coordinación, gestión y evaluación de la gestión y la responsabilidad para que el Estado tome cartas en el asunto". De no ser así, “vamos a tener que seguir movilizándonos de Arica a Punta Arenas, porque muchas veces está pasando en estos países que la única forma de que la seguridad estatal funcione o se mueva rápido es que los ciudadanos estén presionando”.

Sistema judicial chileno

Abogado de profesión, Fuenzalida explicó que "afortunadamente" Chile ha dado un gran paso en el sistema judicial chileno, "el cual también tiene su parte lamentable".

Además de realizar una reforma al procedimiento penal, creando tribunales con justicia oral, el Estado ha hecho una gran inversión para formar "una muy buena infraestructura, pero por otro lado se ha creado un sistema bastante liberal y garantista", tanto que "muchos jueces ven al delincuente como una víctima social", por lo que son "muy liberales" al momento de juzgarlos. "No quiero decir con eso que el sistema es malo. Yo creo que hay que aplicar responsabilidad a los jueces. No puede ser que los jueces no se hagan responsables de su liberalidad, y seamos nosotros los ciudadanos los que tengamos que estar pagando los costos".

Ante este contexto, de acuerdo a Fuenzalida, los chilenos han tenido que presionar a otras autoridades en los tribunales "para que los jueces sean más persecutores. Creo que el justo equilibrio hace que el éxito suceda".

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