Del 13 al 18 de junio los amantes del arte del mundo se dirigieron al famoso Mercado Internacional de Arte de Basilea, conocido como Art Basel, interviniendo también este año dos ferias satélites conocidas como Liste 06, con 11 años de existencia, espacio para jóvenes galeristas, cuyos rasgos distintivos, aparte de una selección muy estricta, son de no tener más de cinco años de creadas y con artistas menores de 40 años. Con esta iniciativa, Art Basel, que este año atrajo más de 50.000 visitantes, extiende sus esfuerzos para ofrecer una oportunidad a la joven generación de galeristas y, al mismo tiempo, añadir algo nuevo al evento. Aquí mencionamos a Claudia Groeflin Tapia, una joven galerista ecuatoriano-suiza, quien nos habló con entusiasmo de la galería que inauguró hace dos años en Basilea con una socia. Claudia muestra su satisfacción por el hecho de que en ese ámbito tan estricto de selección, la suya fue una de las escogidas y porque las obras fueron adquiridas por una importante galería de Nueva York. El otro espacio es la nueva Balelatina que presentó 28 expositores, enfocados hacia el arte latino contemporáneo. España, Colombia, México, Argentina, Cuba, estuvieron presentes.
Representando aproximadamente 290 galerías de 30 países, Art Basel es considerada uno de los más importantes encuentros a nivel mundial para descubrir talentos y expositores. Esta trigésima séptima edición, en la que las galerías más importantes de cada continente han sido escogidas por el Comité de selección, se desarrolla en Basilea. Dos mil artistas de los siglos XX y XXI mostraron sus obras, entre ellas 48 hacían su primera aparición.
Siempre había tenido curiosidad de asistir a esta famosa y espectacular feria anual y debo confesar que la realidad sobrepasó mis expectativas.
Es difícil imaginar que el día dedicado a la prensa, a coleccionistas, magnates internacionales, negociantes de arte, intermediarios, venidos de todos los confines de la Tierra, pudiera resultar en una verdadera marejada humana. De hecho, si bien el día anterior de la apertura es un placer deambular por la feria, ese privilegio dura poco, pues el rato menos esperado la gente se siente acometida por el frenesí de los descubrimientos y negociaciones, asunto fácil de entender pues para eso se han desplazado desde todo el mundo. Es en momentos como esos que se pierde la noción de realidad pues olvidamos que estamos frente a obras de arte para sumergirnos en el torbellino de las grandes finanzas, negociaciones y regateos de alto nivel que bien pueden transformarse en rebajas de varios miles de dólares para adquirir una colección entera. Por la magia de sus firmas, las obras de grandes maestros se han convertido exclusivamente en productos de compra y venta al mejor postor. Para referirme a varias de las obras últimas de Picasso nunca antes mostradas al público, ha surgido un anónimo comprador ruso que no ha dudado de adquirir en Sotheby’s Dora Maar y el gato por 95,2 millones de dólares, el segundo precio más alto que jamás se haya pagado por una obra de arte y se dice que este mismo ruso está negociando la adquisición de más obras del artista.
Esperando encontrar galerías ecuatorianas, ¡hasta el año próximo mundo fascinante de Art Basel, donde las más increíbles e impresionantes negociaciones pueden ocurrir!