La euforia comenzó temprano por la mañana en los sets de TV. La imagen más curiosa se obtuvo en el de TC Televisión. Fernando Aguayo estrujaba la bandera mientras hablaba de unidad nacional con el presidente Alfredo Palacio. Tan edificante mensaje se perdió en la desesperación que causaba ver al periodista mientras sostenía la tricolor con las franjas en sentido vertical y no horizontal, como es lo normal.
La euforia da para todo y Aguayo no sabía qué hacer con la bandera. Por suerte, un poco antes de las 08h00 se acabó la “edición futbolista” de ‘El Noticiero’, como la llamó María Caridad Dávalos.
En la señal de La Tri, la euforia no era menos y la vergüenza ajena tampoco. Eso es lo que provocaba ver al cumpleañero Vito Muñoz mientras gritaba que estaba “orgulloso de ser periodista”. Aún más de ser “periodista deportivo”. Y el último lazo en la cuerda: “orgulloso de estar aquí (en Hamburgo)”. Bueno, cada quien tiene derecho a estar orgulloso de lo que le venga en gana y hasta puede expresarlo con los amigos con unas cervezas de por medio, pero de ahí a que todo un país tenga que soportar un gesto de arrogancia, hay una desproporción enorme.
El partido en sí: la narración de Alfonso Laso bien, los comentarios de Marcos Hidalgo, ni aportaron ni molestaron. Hasta que en los 20 minutos finales, narrador y analista volvieron a perder la cabeza (como antes con Polonia) y comenzaron a llover los calificativos desmedidos y –en contraste– las descalificaciones al rival. Entonces, se pudieron escuchar cosas como: “nuestro partido más fastuoso”. O esta, aún más pintoresca: “Ecuador ha sido mejor de aquí a la China”. Y frente a ello, unos descorteses: “Costa Rica ha jugado a empellones”. “Costa Rica ha jugado desordenado, al pelotazo. Al caos”, justo antes de que se estrellara un balonazo en el poste del portero ecuatoriano o que nos sacaran dos tarjetas amarillas por “quemar” tiempo.
TV MUNDIALISTA
nRoberto Bonafont de ‘Los Mundialistas’ (Gamavisión, TC Televisión y Cable Deportes) se mueve con su “humilde cámara” de un lado para otro. Antes del partido con Costa Rica, envió sus entrevistas desde el campo tico. También se movió por el sitio de entrenamiento ecuatoriano.
nEl estilo de Bonafont es de un barroquismo verbal surrealista. Como también es conocida su afición a musicalizar sus notas con los temas más impensables y extraños. Pero lo del Mundial rompe su propio molde: el saxo sensual de Fausto Papetti y similares sonidos de los setenta, las bandas sonoras de películas francesas de esos mismos años para que sirvan de fondo a las palabras de los jugadores ecuatorianos o costarricenses es francamente delirante.