- JUN. 18, 2006 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
El fenómeno de los jóvenes pandilleros en la ciudad de Génova dejó de ser un tema esencialmente policiaco y hoy es fruto de un análisis intercontinental.
En un encuentro que se desarrollará entre mañana y el viernes, se busca superar los problemas de violencia y las divisiones entre los grupos rivales Latin King y Ñetas, adolescentes y jóvenes la mayoría de origen ecuatoriano.
En el auditorio San Salvador de Piazza Sarzano, antropólogos, sociólogos, delegados de la Policía, Municipio y de la Universidad de Génova analizarán el fenómeno de las bandas, para lo cual han invitado a líderes de Latin King y Ñetas de España, EE.UU., Bélgica y Ecuador.
El encuentro “pretende ser un tentativo de profundización y pacificación. Se trata de sanar fricciones entre los dos principales actores”, dice Luca Queirolo Palmas, investigador de la Universidad de Génova, institución promotora de esta cita.
El evento denominado Jóvenes migrantes latinos, al margen de bandas, por un proceso de renococimiento y no violencia, enfocará los problemas de fondo que han originado el desarrollo de estos grupos que nacieron en Génova y ahora se han extendido a Milán y con una menor presencia en las ciudades de Turín y Roma.
La cita pretende descifrar una serie de incógnitas y recoger experiencias nuevas en otras latitudes como el caso de Barcelona, en donde “las organizaciones de la calle” han sido reconocidas por la Alcaldía dándoles un espacio para que puedan desahogar su rebeldía social.
Andrea Torre, moderador del evento, explica que las bandas que nacen en Norte y Sudamérica ahora recogen muchos inmigrantes en Europa.
“El fenómeno de las bandas es percibido erróneamente en la opinión pública italiana y europea como una fuente de inseguridad social, mientras en la realidad frecuentemente estas organizaciones son puntos de referencia de identidad, autotutela del grupo sin una finalidad delictiva”, insiste el investigador.
Recalca que muchas veces la Policía les determina actos delictivos de los cuales no son protagonistas, pero sí lo son delincuentes comunes que no tienen nada que ver con estas organizaciones.
Los investigadores estiman que es Milán donde se concentra la mayor cantidad de miembros de las bandas, pero que en Génova son más evidentes, porque es una ciudad pequeña y concentra a la mayor cantidad de inmigrantes sudamericanos, a diferencia de la primera, que tiene unos tres millones de habitantes