El aumento de embarazos y luego partos en adolescentes trae consigo riesgos para la buena formación y salud del producto (bebé), debido a que por ser unas niñas las progenitoras su pelvis es inmadura, estrecha, y ello dificulta el parto.
Debido a ello también se han incrementado las cesáreas, ya que se les complica parir normalmente, indica el doctor Edmundo Chalén, jefe del área de gineco obstetricia del hospital de Quevedo.
“Pacientes de 13 años vienen al hospital y sus embarazos terminan con preeclampsia (hipertensión) la mayoría, otras con eclampsia (elevación de la presión arterial)”, indica el doctor.
Según Chalén tampoco mantienen una adecuada nutrición “vienen con cuadros de anemia debido a que no se alimentan como deben, es por ello que después hay que administrarles sangre”.
Un 60% de las embarazadas adolescentes se realizan controles periódicos, pero aún así no se cuidan como debieran, y ello sumado a que son unas niñas, las pone en riesgo de tener hijos prematuros (menos de 29 semanas de gestación).
Por ejemplo en Cotopaxi, según la Dirección de salud local, de siete niños nacidos en un día de estas madres, dos son prematuros. En Chimborazo de 20.228 niños nacidos del 2000 al 2005, unos 1.643 fueron prematuros y de ellos 449 se murieron.
El problema de las madres adolescente se torna más complicado al tener hijos prematuros, porque si superan la falta de oxígeno y otras complicaciones después de nacer, necesitarán de muchos cuidados en su hogar, algo que tal vez muchas no podrán darles ya que ni siquiera saben cuidarse a ellas, indica una enfermera del área de Neonatología del hospital de Quevedo.